PARÁFRASIS

RESUMEN

Escrito por allanvillaparafrasis 28-08-2009 en General. Comentarios (0)

EL ARTE DE NEUTRALIZAR

LA MANIPULACIÓN

Por la ley todos somos celosos de nuestra libertad celebramos vivir en una sociedad democrática y nos sobresaltamos cuando una circunstancia parece poner en riesgo nuestra capacidad de orientar la vida libremente. La manipulación puede afectar a todos los aspectos de nuestra vida incluso los más íntimos.

Esta persona no sabía lo que era la manipulación que recursos pone en juego para seducir  a las gentes y someterlas a los propios criterios, pero adivinaba que había sido objeto de un grave engaño.

Ciertamente en la manipulación hay una forma de engaño pero es tan sutil que no resulta fácil delatarlo a tiempo si se carece de la debida preparación. Con toda decisión hemos de conquistar nuestra libertad día a día frente a quienes intentan arteramente dominarnos en forma ilusionándonos mentalmente la que es llamada manipulación.

Qué significa manipular?

Manipular equivale a manejar de por sí solo los objetos son manejables como por ejemplo un bolígrafo puedo utilizarlo para mis fines cuidarlo canjearlo desecharlo estoy en mi derecho ya que es objeto pero a una persona  no se le puede hacer eso como si fuera un objeto con el fin de dominarlos fácilmente.

Esta reducción  ilegitima  de las personas y a objetos es la meta del sadismo ser sádico no significa ser cruel como se piensa tratar a una persona de tal manera que es la rebaja de condición ya que también se le llama crueldad o a través de la ternura erótica.

Quién manipula?

Es el que quiere vencernos sin convencernos sin persuadirnos con razones el manipulador no tiene inteligencia no respeta nuestra libertad  actúa astutamente con nuestros centros de decisiones con el fin de arrastrarnos para las decisiones que uno tome le favorezcan a él para sus propósitos al que el tipo de arrastre tiene otro nombre el cual se denomina seducción o fascinación.

La manipulación comercial va unida con frecuencia a otra más peligrosa todavía, la manipulación ideológica, que impone ideas y actitudes.

Para qué se manipula?

La manipulación es en general a la voluntad de dominar a persona s y grupos en algún aspecto de la vida y dirigir su conducta la manipulación es comercial cuando quieren convertimos en clientes con un simple objetivo de adquirirnos un determinado producto no lo venden y tal vez esta en mal estado o no sirve porque le hace  falta algo.

Cómo se manipula

El que manipula no la tiene fácil en una democracia quiere dominar al pueblo y debe de hacerlo de forma dolosa para que el pueblo no lo advierta ya que en las dictaduras se promete eficacia aun de las libertades aunque sean con mermas de la eficacia.

Ese medio es el lenguaje.  El lenguaje es el mayor don que posee el hombre, pero el más arriesgado.

Libertad – Censura

El término censura se halla actualmente muy desprestigiado por ser considerado como opuesto al término talismán libertad.  

La práctica de la manipulación altera la salud espiritual de personas y grupos.  No hay más defensa fiable que una buena preparación por parte del ciudadano.  Tal preparación abarca tres puntos básicos.

·         Estar alerta

·         Pensar con rigor

·         Vivir creativamente

 

 

 

 

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PROVERBIOS

Escrito por allanvillaparafrasis 28-08-2009 en General. Comentarios (1)

ANÁLISIS DE PROVERBIOS

DE LA PALABRA DE DIOS

 

·         Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, no rechaces las advertencias de tu madre.

El hijo obediente debe sujetarse a los principios que le han inculcado sus padres, los hijos tienen que ser siempre obedientes, el hijo debe estar sujeto a las disposiciones de su hogar.

·         Porque Llave da la sabiduría, de su boca salen el saber y la verdad.

Nuestro padre celestial le da la sabiduría al hombre para sujetarse a las leyes de Dios. Los 10 mandamientos es la clara ley a la que debemos enfocarnos todos los seres humanos enfocados por él.  De la boca siempre debe de salir el conocimiento y la honestidad.

·         Feliz el mortal que encontró la sabiduría, el hombre que obtuvo la inteligencia

La sabiduría vale más que el dinero, para el hombre la sabiduría es el tesoro más grande que Dios nos regaló.

·         Hijos míos, escuchen la enseñanza de un padre, estén atentos para conocer la verdad.

Los hijos deben acatar las enseñanzas de sus padres, deben estar atentos para conocer la verdad, sobre nuestro Sr. Jesucristo.

·         Hijo mío, pon atención a mi sabiduría, oye bien mis palabras de advertencia todos los.

Los seres humanos debemos tener un momento de atención a la palabra que nuestro señor dejo.

·         Flojo, anda a ver a la hormiga, mira cómo se mueve y se hace sabia.

Las hormigas nos enseñan el aprendizaje sobre el trabajo digno y honrado, el cual el hombre debe tomar como ejemplo.

·         No se condena al ladrón hambriento que roba para llenar su estómago.

Dios perdona y se apiada hasta del maligno, siempre y cuando sea por una causa justa y decente.

·         Mío es el buen sentido, y mío es el saber práctico, mía la inteligencia y también el poder.

Dentro de nuestra alma Dios concede el sentido para ser prácticos, inteligentes y con un grado de poder confiar y tener fé en el siempre.

·         No reprendas al burlón, te ganarías un enemigo más, corrige al sabio

Hay personas que no valen la pena ponerle atención a los comentarios incoherentes, es mejor corregir al sabio.

·         Los tesoros mal adquiridos no se aprovechan, una vida honrada en cambio libra de la muerte.

Eso quiere decir, las personas que atesoran bienes de forma corrupta, y no lo saben disfrutar, tienen una vida inconclusa, llena de miedo, de inseguridad en si mismo y en los que lo rodea.

·         Hoy la arrogancia, mañana la vergüenza: la sabiduría vive con los modestos.

Las personas que viven arrogantes, aparentando muchas veces lo que no son, tratan de humillar a sus semejantes, más no saben que la vergüenza los rodeará más la sabiduría se les apartará, porque Dios está con los modestos.

·         El que acepta que lo corrigan, ama el saber: el que aborrece la repención es un tonto.

Cuando a uno le llaman la atención por cualquier motivo, ya sea bueno o malo, debe aceptar el consejo, máxime si es de sus padres o de alguna persona sabia, el que no acepta sus errores queda como un tonto.

·         El rico paga el rescate que lo salva, pero el pobre no se siente amenazado.

eso quiere decir que los ricos no tienen una vida tranquila, ya que tienen que pagar seguridad, no son libres de pasear o andar sin la misma, aunque viviendo modestamente tiene más alegría en su vivir, ya que Dios nos dejo al libre albedrio.

·         La sabiduría construye la casa, la estupidez la destruyes con tus propias manos.

El hombre inteligente atesora y construye su casa con mucho sacrificio, más la estupidez destruirá con sus propios manos.

·         Una respuesta amable calma la furia, una palabra hiriente hace que aumente la cólera.

El tono de una respuesta desagradable, molesta a cualquier persona más si se dice con sutileza es menos doloroso.

·         El hombre propone, pero Llave dispone.

En el plan de Dios, está ya el destino de lo que será la vida de una persona, más el hombre comete errores disponiendo sin pedirle a nuestro padre celestial su guía.

·         Cada uno considera buenos, los caminos que cada uno haya tomado, pero Llave pesa los corazones.

Cada persona considera que el camino que tomo, es el del bien, sin embargo en este mundo existe mucha hipocresía, por lo que Dios mira sus corazones.

·         No envidies a los malvados, no busques su compañía.

A los malvados hay que ignorarlos, porque siempre serán ignorados, ya que su estupidez los lleva al fracaso y uno debe buscar personas que le transmitan buenos ideales, valores, costumbres, etc.

·         Un hombre respetado es mejor que grandes riquezas: ser estimado es mejor que el oro y la plata.

Una persona se gana el cariño y el respeto de las personas a través de la buena forma en conducirse en la vida, ya que hasta sirve de ejemplo a una futura generación, siendo considerada su amistad como un gran tesoro.

·         Si estas a la mesa, con un noble, mira bien lo que hay ante de ti.

Debemos de saber conducirnos, ante todo con mucho respeto y dándole gracias a Dios siempre, por los alimentos que consumimos diariamente y más aun cuando somos invitados ante un noble, ser observador, ser agradecido y saber comportarse en dicho momento.

 

 

 

 

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7mo. 8vo. 9no. y 10mo. Mandamientos de Ley de Dios

Escrito por allanvillaparafrasis 06-07-2009 en General. Comentarios (1)

EL SÉPTIMO MANDAMIENTO

 

NO ROBARÁS

 

Este mandamient prohibe quitar, retener, estropear o destrozar lo ajeno contra la voluntad razonable de su dueño.

 

Contraer deudas sabiendo que no se podrá pagar, es un pecado.

 

Este mandamiento prohíbe también el fraude: robar con apariencias robar con apariencias legales, con astucia, falsificaciones, mentiras, hipocresias, billetes falsos, ficciones de marcas, etc.

 

Tan ladrón es el atacador con arma, como el de guante blanco aprovechándose de las situaciones.  Puede haber robos que la justicia humana no pueda castigar, pero no dejará Dios sin castigo.

 

"Lo robado hay que devolverlo" quien se hace complice del robo ya está pecando.

 

Quienes pudiendo no cumplen su deber de restituir, no tienen ni verdadera contrición del pecado cometido ni el propósito firme de enmienda, necesarios para la válida absolución sacramental.

 

Quien se halle en absoluta imposibilidad de restituir, que procure hacer el bien al damnificado y orar por él.

 

También peca contra este mandamiento el que en alguna manera coopera al robo, ya sea mandando, aconsejando, alabando, ayudando, encubriendo o consintiendo, pudiendo y debiendo impedirlo.

 

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EL OCTAVO MANDAMIENTO

 

NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRÁS

 

Este mandamiento manda no mentir, ni contar los defectos del prójimo sin necesidad, ni calumniarlo, ni pensar mal de él sin fundamento, ni descrubir secretos sin razón suficiente que lo justifique.

 

También prohíbe manifestar cosas ocultas que sabemos bajo secreto.

 

No se puede revelar, sin causa grave, algo de lo que tenemos conocimiento que se refiera a la vida de otra persona.

 

Investigar la vida íntima de una persona sin autorización o consentimiento.

 

Es lícito revelar un secreto

 

Leer cartas no dirigidas a nosotros es pecado grave.

 

Murmurar es difundir defectos del prójimo en su ausencia.

 

La calumnia es quitar la fama al prójimo atribuyéndole pecados o defectos que no tiene, o faltas que no ha cometido.

 

La mentira debe evitarse porque es pecado.

 

La corrección fraterna es una de las expresiones más importantes de la caridad.

 

 

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- Jesucristo dijo: "No juzguéis y no seréis juzgados"

 

 

EL NOVENO MANDAMIENTO

 

NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS

 

Este mandamiento se refiere a los pecados internos contra la castidad: pensamiento y deseos.

 

-Jesucristo dice: "El que mira a una mujer deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su corazón".

 

La pornografía es de los mayores pecados que se refieren a esto, ya que se difunden en casi todos los medios de comunicación que existen.

 

Es claro que para que haya pecado en este mandamiento, como en cualquier otro, es necesario desear o recrearse voluntariamente en lo que está prohibido hacer.

 

Para vencer los malos pensamientos que importunan, lo mejor es despreciarlos y distraerse con otra cosa.

 

Contra este mandamiento son pecado grave los malos pensamientos y deseos si se han consentido complaciéndose en ellos voluntariamente.

 

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EL DÉCIMO MANDAMIENTO

 

NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS

 

Este mandamiento está contenido en el séptimo.  Pero insiste en que también se puede pecar deseando tomar lo ajeno.  Prohíbe la codicia.

 

No dejes que la amargura de corazón corroa de tu alma.  Esfuérzate por mejorar tu situación y satisfacer tus necesidades, pero sin amargura.  Dios lo quiere y la iglesia "como madre tuya" es la primera que lo procura, enseñando a todos lo que el trabajador se merece.

 

La CODICIA es la idolatría del dinero, es un deseo de poseer sin límietes que lleva a la explotación del prójimo, o a no compartir los bienes con los necesitados. 

 

Tan perjudicial es una carencia como un exceso. 

 

La iglesia tiene sus razones cuando enseña una ascética de lucha y de vencimiento propio.  Esta superación del hombre sobre sí mismo, aunque exige esfuerzo y sacrificio, llena también de satisfacciones la vida.

 

La felicidad no depende de lo que nos pasa, sino de cómo la percibimos. La fecilidad está en disfrutar de lo que tenemos, y no en desear lo que no podemos tener.

 

 

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ÉTICA A NICÓMACO

Escrito por allanvillaparafrasis 05-07-2009 en General. Comentarios (0)

ÉTICA A NICÓMACO

LIBRO IV

 

 

Capítulo I

De la liberalidad y escaseza

En el primer capítulo propone en qué materia se emplea y consiste la liberalidad y los extremos suyos viciosos, que es en la comunicación de los proprios intereses, y pone las diferencias que hay entre el verdaderamente liberal y el pródigo, y declara por qué se dice el pródigo perdido.

 

De aquí adelante tratemos de la liberalidad, la cual parece ser una medianía en cosa de lo que toca al dinero y intereses. Porque no alabamos a un hombre de liberal porque haya hecho ilustres cosas en la guerra, ni tampoco por las cosas en que el varón templado se ejercita, ni menos por tratarse bien en las cosas tocantes a la judicatura, sino por el dar o recebir de los dineros, y más por el dar que por el recebir.

 

Mas el que da a quien no debría, o no por causa de lo honesto, sino por otra alguna causa, no es liberal, sino que se dirá ser algún otro, ni tampoco el que da con rostro triste, porque precia más el dinero que no la obra honesta, lo cual no es hecho de hombre liberal. Ni tampoco recebirá de quien no debe recebir, porque eso no es de hombre que tiene en poco el dinero. Tampoco será importuno en el pedir, porque mostrarse fácil en el ser remunerado, no es de hombre que a otros hace bien. Pero recebirá de donde debe, que es de sus proprias posesiones: y esto no como cosa honesta, sino como cosa necesaria para tener que dar.

 

Entiéndese esta liberalidad en cada uno según su posibilidad, porque no consiste lo liberal en la muchedumbre de lo que se da, sino en el hábito del que lo da, el cual da según es la facultad; de do se colige que bien puede acontecer que el que menos dé, sea más liberal, si lo da teniendo menos. Aquéllos, pues, parecen ser más liberales, que no ganaron ellos la hacienda, sino que la heredaron, porque éstos no saben qué cosa es necesidad; y en fin, cada uno ama lo que él mismo ha hecho, como los padres a sus hijos y los poetas a sus versos.

 

Con razón, pues, se dice la avaricia contraria de la liberalidad, pues es mayor mal que la prodigalidad, y más son los que pecan en ella, que no en la prodigalidad que habemos dicho. De la liberalidad, pues, y de los vicios que le son contrarios, basta lo que está dicho.

 

Capítulo II

De la magnificencia y poquedad de ánimo

Junto con la liberalidad puso Aristóteles la magnificencia y la magnanimidad o grandeza de ánimo, y otras algunas particulares virtudes. Por esto, concluida ya la disputa de la liberalidad, trata en el segundo capítulo de la magnificencia, y muestra en qué géneros de obras consiste, y en qué difiere de la liberalidad, que es en la cantidad y calidad de las cosas en que la una y la otra se ejercitan.

 

Parece, pues, que es anexo a esta materia el tratar también de la magnificencia. Porque también ésta parece ser una virtud, que consiste en el tratar y emplear de los dineros. Aunque no se emplea en todos los ejercicios del dinero como la liberalidad, sino en los gastos solamente, y en éstos excede a la liberalidad en la grandeza. Porque la magnificencia, como claramente su nombre nos lo muestra, es un conveniente gasto en la grandeza o cantidad. Pero la grandeza nota cierto respeto. Porque no es un mismo gasto el del capitán de una galera que el de toda la armada. En esto, pues, consiste lo conveniente, refiriéndolo al mismo: en ver en qué se gasta y acerca de qué.

 

Es, pues, el magnífico muy semejante al hombre docto y entendido, porque puede entender lo que le está bien hacer y gastar largo con mucha discreción. Porque el hábito (como ya dijimos al principio) consiste en los ejercicios y en aquellas cosas cuyo hábito es, y los gastos del varón magnífico han de ser largos y discretamente hechos; y del mismo jaez han de ser las obras en que los hobiere de emplear. Porque desta manera será el gasto grande y para la tal obra conveniente.

 

Porque en estas cosas consiste lo más del varón magnífico, como es la grandeza de la cosa. Consistiendo, pues, en semejantes cosas la liberalidad, con un mismo gasto hará la obra más magnífica y ilustre. Porque no es toda una la calidad de la obra que la de alguna posesión: que la posesión es lo que es digno de mayor precio y valor, como el oro; pero la obra lo que es cosa grande y muy ilustre.

 

Pero el que en esto excede y es vano, excede en el gastar no decentemente como ya también está dicho, porque gasta largo en cosas que quieren poco gasto, y neciamente y sin orden muere por mostrarse magnífico y ilustre, como el que a los que habían de comer a escote les da una comida como en bodas, o el que a los que representan comedias les da los aparejos, aderezándoles los tablados con paños de púrpura, como hacen los de Megara, y todo esto no lo hace por ninguna cosa honesta, sino por mostrar sus riquezas y pretendiendo que por ellas le han de preciar mucho, y donde había de gastar largo, gasta cortamente, y donde bastaba gastar poco, gasta sin medida. Pero el hombre apocado y de poco ánimo en toda cosa es corto, y, de que ha gastado mucho, por una poquedad pierde y destruye la obra ilustre. Y si algo ha de hacer, no mira sino cómo la hará a menos costa, y todo lo hace llorando duelos y pareciéndole que aún gasta más de lo que debría.

 

Son, pues, semejantes hábitos de ánimo viciosos, pero los que los tienen, no por eso son infames, pues ni a los circunvecinos son perjudiciales, ni tampoco son muy deshonestos.

 

Capítulo III

De la grandeza y bajeza de ánimo

En los dos capítulos pasados ha tratado de las dos virtudes, que consisten en lo que toca a los proprios intereses, que son la liberalidad y la magnificencia. En este tercero trata de la virtud que consiste en otro bien, que es la honra, la cual se llama magnanimidad o grandeza de ánimo, y declara quién es el que se ha de llamar magnánimo, y quién soberbio y fanfarrón, y en qué difieren el uno del otro, y los dos del hombre de bajos pensamientos. Aunque esta materia es algo ajena de nuestra cristiana religión, la cual se funda en humildad y caridad y desprecio de sí mismo. Pero éste escribió conforme a lo que el mundo trata: nosotros habemos de obrar como gente que de veras desprecia el mundo por el cielo.

 

La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes. Declaremos, pues, primero en qué género de cosas está puesta, y importa poco que tratemos de la misma magnanimidad o del que la tiene y es magnánimo. Aquél, pues, parece hombre magnánimo, que se juzga por merecedor de cosas grandes, y lo es, porque el que no siéndolo se tiene por tal, es muy gran necio, y conforme a la virtud ninguno puede ser necio, ni falto de juicio. El que habemos dicho, pues, es el magnánimo. Mas el que poco merece y él mismo se lo conoce, es varón discreto, mas magnánimo no es, porque la magnanimidad consiste en la grandeza; de la misma manera que la hermosura en el cuerpo grande.

 

Pero el, varón magnánimo, si digno es de las mayores y más graves cosas, será el mejor de todos, porque el que es mejor siempre es merecedor de lo mayor, y el más perfeto de las cosas más graves. Conviene, pues, en realidad de verdad, que el varón magnánimo sea hombre de bien, y aun parece que se requiere que en cada género de virtud sea muy perfeto, ni cuadra en ninguna manera al varón magnánimo huir por temor de los peligros, ni hacer agravio a nadie. Porque ¿a qué fin ha de hacer cosas feas el que todo lo tiene en poco?

 

Capítulo IV

La virtud que consiste en el desear de la honra y no tiene nombre proprio

Así como dijo Aristóteles que diferían la magnificencia y la liberalidad en emplearse en cosas de más o menos quilate, así también la magnanimidad difiere de otra virtud, que consiste en el apetecer de las honras menores, y no tiene nombre proprio, aunque parece la podríamos llamar modestia. Declara, pues, cómo ésta tiene también su exceso y su defecto.

Parece que en estoque ala honra toca, hay (como ya está dicho arriba) cierta virtud, que parece mucho a la magnanimidad, de la misma manera que la liberalidad a la magnificencia. Porque ambas estas se apartan de lo más grave, y en lo mediano y menor nos disponen de manera que como debemos nos tratemos. Pues así como en el dar y recebir de los dineros hay medianía, exceso y defecto, de la misma manera lo hay en lo que toca al deseo y apetito de la honra, la cual se puede desear más de lo que conviene, y también menos, y de la misma manera de donde conviene y como conviene.

 

Porque al hombre. ambicioso vituperamos comúnmente como a hombre que apetece la honra más de lo que debría, o de las cosas de que no debría, y al negligente en ello también lo reprendemos, porque ni aun por las buenas cosas huelga que lo honren. Otras veces acaece que alabamos al que apetece la honra como a hombre varonil y aficionado a lo bueno; y también al que por esto no se le da mucho solemos decir que es hombre moderado y discreto, como ya está dicho en lo pasado. Manifiestamente, pues, se vee que pues ser uno aficionado a esto se dice de diferentes maneras, no siempre atribuimos a un mismo fin el ser uno aficionado a la honra, sino que lo alabamos cuando es más aficionado a ello que la vulgar gente.

 

Capítulo V

De la mansedumbre y cólera

Dijo en el tercer libro que había otras virtudes de menos quilate, y no tan principales; déstas, pues, trata en lo que resta deste libro, dejando para el quinto lo que toca a la justicia. Y en este capítulo disputa de la mansedumbre y de sus extremos, que son cólera y simplicidad, y demuestra cuándo y cuánto se puede enojar un hombre virtuoso, y por qué tales causas, de manera que dejarlo de hacer sería vicio.

La mansedumbre es una medianía en lo que toca a los enojos. Y como el medio no tiene proprio nombre, ni aun casi los extremos, atribuimos la mansedumbre al medio, aunque más declina al defecto, que tampoco tiene nombre. Pero el exceso en esto podríase decir ira o alteración, pues la pasión dél es la ira. Pero las cosas que la causan son muchas y diversas. Aquel, pues, que en lo que debe, y con quien debe, y también como debe, y cuando debe, y tanto espacio de tiempo cuanto debe, se enoja, es alabado. Tal hombre como éste será el manso, si la mansedumbre es cosa que se alaba.

 

Capítulo VI

De la virtud que consiste en las conversaciones y en el común vivir, y no tiene nombre propio, y de sus contrarios

Entre aquellas virtudes que no tienen nombre proprio puso Aristóteles, en el tercer libro, la virtud que se atraviesa en el tratar llanamente con los amigos, de manera que ni nos tengan por terribles de condición, que es de hombres importunos, ni tampoco por lisonjeros, que es de hombres apocados, sino tales que mostremos el pecho abierto y sin doblez. Désta, pues, trata en este capítulo, y declara cómo habemos de tener en ella el medio, y en qué difiere de la otra virtud que llamamos amistad.

Pero en las conversaciones y común trato de la vida, y en la comunicación de las palabras y negocios, hay algunos que se quieren mostrar tan aplacibles, que por dar contento alaban todas las cosas y en nada contradicen; antes les parece que conviene mostrarse dulces en su trato con quienquiera. Otros, al revés déstos, que a todo quieren contradecir, ni tienen cuenta ninguna si en algo dan pena, llámanse insufribles y amigos de contiendas. Cosa, pues, es cierta y manifiesta, que tales condiciones cuales aquí habemos dicho, son dignas de reprensión, y la medianía entre ellas, digna de alabanza, conforme a la cual admitiremos lo que conviene y como conviene, y de la misma manera también lo refutaremos.

 

Capítulo VII

De los que dicen verdad y de los que mienten en palabras o en obras o en disimulación

Lo del capítulo pasado tocaba al aprobar o reprobar las cosas de los amigos, o cualesquier otras personas en las conversaciones. Pero lo que en éste se trata, toca al decir verdad o blasonar, o disimular en las cosas proprias. En las cuales, la verdad llana y clara es de alabar; y el jactarse de fanfarrones, y el hablar con disimulación sintiendo uno y quiriendo dar a entender otro, de hombres fingidos y doblados.

Casi en lo mismo consiste la medianía de la arrogancia o fanfarronería, la cual tampoco tiene nombre. Cuya materia es muy provechosa. Porque mejor entenderemos lo que a las costumbres toca, si cada una por sí la consideramos. Ya, pues, estamos persuadidos que las virtudes son medianías y en todas ellas hallamos ser desta manera. También habemos tratado de los que en el contrato de la vida conversan pretendiendo dar contento o pesadumbre.

 

Capítulo VIII

De los cortesanos en su trato, y de sus contrarios

Cómo entre todos los animales sólo el hombre ama la compañía, y es conversable con los de su mismo género; sucede de aquí que tenga su modo de recreación en la conversación cuanto a lo que toca al decir y hablar gracias y donaires, del cual exceder o faltar en ello es reputado por vicio. Desto, pues, trata en este lugar, y declara hasta cuánto y cómo le está bien a un bueno tratar donaires y gracias, y qué exceso o defecto puede haber en ello.

Pero pues hay en la vida algunos ratos ociosos, y en ellos conversaciones de gracias y donaires, parece que en esta parte, para bien conversar, se requiere entender qué cosas se han de tratar y cómo, y de la misma manera qué es lo que se ha de escuchar. Porque hay mucha diferencia de unas cosas a otras y de unas personas a otras, cuanto lo que toca al decir y al escuchar. Cosa es, pues, cierta y manifiesta, que en esto hay también su exceso y su defecto de la medianía. Aquéllos, pues, que en el decir gracias exceden, parecen truhanes y hombres insufribles y que toman gran deleite con el decir gracias, y que tienen más cuenta con el dar que reír que con el decoro, y con no dar pena a la persona de quien dicen. Pero los que ni ellos dicen gracias ningunas, ni huelgan, antes se desabren con los que las dicen, parecen hombres toscos y groseros.

 

Capítulo IX

De la vergüenza

Concluye con el cuarto libro Aristóteles tratando de la vergüenza; disputa si es virtud o no, y declara ser perturbación de ánimo, que procede de algún hecho o dicho no honesto, y qué edad es propria de la vergüenza y por qué.

De la vergüenza no habemos de tratar como de cosa que es alguna especie de virtud, porque más parece perturbación o alteración que hábito, pues la difinen ser temor de alguna afrenta, y se termina casi de la misma manera que el temor de las terribles cosas. Porque se paran colorados los que de vergüenza se corren, y los que temen la muerte se paran amarillos. Lo uno, pues, y lo otro parece cosa corporal, lo cual, más parece cosa de alteración que no de hábito o costumbre. Esta alteración o afecto no cuadra bien a toda edad, sino a la juventud y edad tierna. Porque los de edad semejante parece que han de ser vergonzosos, porque como se dejan regir por sus afectos, hierran muchas cosas, y la vergüenza esles como un freno. Y entre los mancebos alabamos a los que son vergonzosos, pero al viejo nadie lo alaba como a hombre vergonzoso, porque se pretende que no ha de hacer cosa de las por que suelen los hombres avergonzarse, pues la vergüenza no cuadra al hombre de bien, pues es efecto de cosas ruines, las cuales el bueno no las hace. 

Presentacion LA EUTANASIA Grupo No. 3

Escrito por allanvillaparafrasis 05-07-2009 en General. Comentarios (0)

La Eutanasia

 

 

 

INTEGRANTES:

 

  • Allan Villanueva
  • Luis Maeda
  • Herbert de León
  • Rony Guerra

 

 

 

 

Descargar diapositiva de la Eutanasia

 

 

 

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