DECALOGO PERSONAL
Amar a Dios sobre todas las cosasRespetar a mis padres
Cumplir con mis obligaciones
Realizar mis tareas diarias
Ayudar a mi familia
Comer todos los días
Hacer deporte
No tener vicios
Tener presente y aplicar mis valores
ANÁLIS DE LOS LIBROS DE ÉTICA
ANICOMÁCO
PRIMER LIBRO
En el primer libro inquiere Aristóteles cuál es el fin de las humanas acciones, porque entendido el fin, fácil cosa es buscar los medios para lo alcanzar; y el mayor peligro que hay en las deliberaciones y consultas, es el errar el fin, pues, errado éste, no pueden ir los medios acertados. Prueba el fin de las humanas acciones ser la felicidad, y que la verdadera felicidad consiste en hacer las cosas conforme a recta razón, en que consiste la virtud. De donde toma ocasión para tratar de las virtudes.
En el primer capítulo propone la difinición del bien, y muestra cómo todas las humanas acciones y elecciones van dirigidas al bien, ora que en realidad de verdad lo sea, ora que sea tenido por tal. Pone asimismo dos diferencias de fines: unos, que son acciones, como es el fin del que aprende a tañer o cantar, y otros, que son obras fuera de las acciones, como es el fin del que aprende a curar o edificar. Demuestra asimismo cómo unas cosas se apetecen y desean por sí mismas, como la salud, y otras por causa de otras, como la nave por la navegación, la navegación por las riquezas, las riquezas por la felicidad que se cree o espera hallar en las riquezas.
SEGUNDO LIBRO
En el libro primero ha mostrado Aristóteles ser el último fin de los hechos la felicidad, y consistir la verdadera felicidad en el vivir conforme a buen uso de razón, que es conforme a virtud perfecta, aunque para mejor ponerla en uso se requiere tener favor de las cosas de fortuna; y que toca a la disciplina de la república tratar de las virtudes, como de aquellas que son medio para alcanzar la felicidad, y que, pues son dos las partes del alma, una racional y otra apetitiva, que hay dos maneras de virtudes de que se ha de tratar, unas tocantes al entendimiento, y otras a los afectos y costumbres. En el segundo disputa y considera otras cosas tocantes en común a todas las virtudes, como es de dónde proceden las virtudes, qué es lo que las estraga y destruye, en qué materia consisten, cómo se alcanzan, y otras cosas como éstas.
En el primer capítulo demuestra cómo las virtudes del entendimiento se alcanzan con doctrina, tiempo y ejercicio, y las morales con ejercicios de actos virtuosos.
TERCER LIBRO
Por cuanto en el precedente libro se ha probado ser la virtud acto voluntario y consistir en la elección y aceptación de nuestra voluntad, para que mejor se entienda esto, trata en el tercero de los actos de nuestra voluntad cuáles se hayan de decir libres y cuáles forzados, y si lo que se hace por temor es voluntario, o no, y en qué consiste la potestad del libre albedrío. Tras desto comienza de tratar, en particular, de cada género de virtud, y echa mano primero de las más estimadas, que es de la fortaleza o valerosidad; y tras della trata de la templanza, con las cosas que a ambas virtudes son anexas. En el primer capítulo propone la utilidad desta disputa. Después divide los actos forzosos en dos especies: unos que se hacen por violencia y otros por ignorancia; y propone sus diferencias. Disputa asimismo si las cosas que por temor de algunos males se hacen son voluntarias o forzosas, y prueba la acción dellas ser voluntaria, pues el principio dellas es la aceptación de nuestra voluntad; aunque si libre estuviese no las escogería, y por esto concluye ser acciones mezcladas de elección y violencia, y no ser del todo violentas. Porque si lo fuesen, no ternían alabanza ni reprehensión.
CUARTO LIBRO
Ya que en el tercer libro ha tratado de dos géneros de virtudes principales, de la fortaleza y de la templanza, en el cuarto libro pretende tratar del tercer género principal de virtud, que es la liberalidad, la cual consiste en el dar y recebir de los proprios intereses, y juntamente de los hierros que en ella acaecen por exceso y por defecto. Trata asimismo de la magnificencia y de otros inferiores géneros de virtudes que propuso en el segundo libro.
QUINTO LIBRO
En el tercero y cuarto libro ha tratado Aristóteles de las tres virtudes que consisten en la voluntad, que son fortaleza, templanza, liberalidad y otras a ellas anexas, como son la magnificencia y magnanimidad. En el quinto trata de la virtud más necesaria de todas para la conservación del mundo, que es la virtud de la justicia, sin la cual ni las cosas de la guerra, ni los grandes tesoros adquiridos, ni el vivir con mucha guarda, ni el hacer largas mercedes, bastan a conservar salva la república. Lo cual podemos fácilmente entender por las historias, que son la fuente de toda erudición. Pues hallaremos haber comenzado a caer el imperio Romano, que fue la mayor monarquía que el mundo ha visto, dende que esta virtud entre ellos comenzó a escurecerse, y los unos comenzaron a desear las cosas de los otros, hasta tanto que vino a dar tan grande caída que pereció del todo. También veremos las gentes bárbaras septentrionales, que lo arruinaron, tantas y tan varias aunque valerosas en las armas, haberse conservado poco por no saber poner asiento con esta virtud en las cosas tocantes al gobierno. Porque como se verá en los libros de República, no hay cosa que tantas mudanzas cause en la república como la falta desta justicia, y el procurar los unos, so color de esto, enseñorearse de las cosas de los otros. Como cosa, pues, tan necesaria para el bien y paz de los hombres y sosiego de la vida, trátala muy largamente, porque tiene muchos senos esta virtud y muchas diferentes materias que tratar, como se verá por sus capítulos.
SEXTO LIBRO
Aristóteles, en el primer libro, anduvo inquiriendo en qué consistía la felicidad humana, y halló que en el vivir conforme a recta razón. Y porque el vivir conforme a recta razón requiere el vivir conforme a virtud, en el segundo anduvo inquiriendo qué cosa era virtud. Después hizo dos maneras de virtudes: unas morales, de las cuales ha tratado en el tercero, cuarto y quinto libro, y otras del entendimiento, de las cuales propone tratar en el presente. Pero por cuanto hasta aquí se ha hecho mucha mención de la recta razón, y hasta agora no se ha declarado qué cosa es, trata primero qué cosa es la recta razón y en que consiste; después trata de las partes del alma, para declarar cada virtud a qué parte del alma corresponde; tras desto trata de los hábitos del entendimiento, sciencia, arte, prudencia, entendimiento, sabiduría; de las partes de la prudencia, del buen consejo, del buen juicio, del buen parecer, de la utilidad de la sabiduría y prudencia: de la hermandad grande que entre sí tienen todas las virtudes.
SEPTIMO LIBRO
En los libros precedentes ha tratado Aristóteles de las virtudes y los vicios que común y ordinariamente se hallan en los hombres. Pero porque acaece, aunque raramente, hallarse hombres extremadamente buenos y también extrañamente malos, trata desta bondad y malicia en este libro séptimo Aristóteles, y a la extremada virtud llámala virtud heroica y divina: divina porque en alguna manera parece que se allega más a la bondad de Dios (aunque cualquiera bondad de la criatura dista infinitamente de la de Dios, así como también la naturaleza), y heroica porque en aquellos antigos príncipes que después el simple pueblo honraba como a dioses, se creía haber habido aquella bondad tan perfecta y tan cendrada, y a aquéllos llamábanlos héroes los poetas, de donde vino que decimos que uno hizo un hecho heroico. A la extremada malicia llámala brutalidad, y con mucha razón, porque vienen algunos a depravarse tanto en sus maldades, que no les queda otro rastro de ser hombres sino la figura exterior, pero en lo interior y en los afectos se tornan bestias, y se hacen o leones en la crueldad, o si más queremos ponderarlo tigres, y en la incontinencia puercos, y en la hambre de chuparse hacienda ajena, lobos. Y esto es lo que quiso dar a entender Homero en la fábula que en su Odisea cuenta de la maga Circe, que con ciertas bebidas que les daba tornaba a los hombres en fieras, a unos en puercos, a otros en lobos, según el vicio en que pecaba cada uno. Trata asimismo de la virtud de la continencia y del vicio que le es contrario, y en qué difiere de la templanza, y después del regalo o pasatiempo y de las diversidades dél, como pasando adelante lo veremos.
OCTAVO LIBRO
Declarada ya en los libros pasados toda la materia de virtudes y de vicios, la cual para el fin humano, que es la verdadera felicidad (como está mostrado), importa el todo, réstale al filósofo tratar de la amistad, como de cosa muy trillada entre los hombres, y muy necesaria para cualquier género de estado. Que parece haber sido ésta divina providencia para que nos amásemos los unos a los otros, que esta es la voluntad de nuestro Dios, y para que ninguno se ensoberbeciese, que todos los hombres tuviésemos necesidad los unos de los otros, y no hobiese estado de hombres que a otros no hobiese menester. Porque el rey tiene necesidad de sus súbditos para conservar su reino, y los súbditos tienen necesidad de la prudencia del rey para vivir en paz y quietud. Y el rico tiene necesidad del pobre para que le haga sus haciendas, y el pobre del rico para que le mantenga y le dé en qué ganar la vida. De manera que esta nuestra vida es una manera de feria en que, dando y recibiendo, se conserva la humana compañía. Trata, pues, de la amistad varias cosas, como largamente lo veremos, y declara cuán diversas maneras hay de amistad, y qué partes ha de haber en los amigos, y cuál es la perfeta amistad y cuál la lisonjería, y otras muchas cosas dignas de saber.
NOVENO LIBRO
No es menos, dicen vulgarmente, el saber conservar lo ganado, que el ganarlo. Por esto Aristóteles, después de haber tratado en el libro pasado de cómo y con quién se ha de tomar amistad, y de las diferencias de amistades, en el presente libro trata de las cosas que se requieren para la conservación de la amistad, y de lo que está obligado a hacer un amigo por otro, del amor proprio, que es la principal causa de los agravios y males, del número de los amigos que tan grande ha de ser, cuál tiempo es más acomodado para los amigos, el de la próspera fortuna o el de la adversidad, y otras cosas muchas como estas, muy provechosas y aplacibles.
DECIMO LIBRO
Ya que ha concluido en los dos libros pasados la disputa y materia de amistad, da fin en el presente libro a sus Morales y trata del deleite largamente y de propósito, porque lo que trató en el séptimo fue de paso y no de su intento principal. Trata, pues, en los cinco capítulos primeros del deleite, qué cosa es y cuántas especies tiene. Después trata de la felicidad, que es lo que puso por último fin de nuestra vida humana, y hace dos partes della: una, activa y otra contemplativa, y al fin, haciendo un largo epílogo de todo lo tratado, concluye con su obra.

PARÁFRASIS ÉTICA A NICOMÁCO LIBRO VI
[Análisis de las virtudes intelectuales.]
Al analizar las virtudes del alma dijimos que unas eran propias del carácter y otras del intelecto.
Las morales, las hemos estudiado; de las demás vamos a tratar ahora, después de hablar del alma.
Dijimos antes que el alma tiene dos partes: la racional y la irracional; ahora hemos de dividir de la
misma manera la racional. Demos por sentado que son dos las partes racionales: una, aquella con la
cual contemplamos aquella clase de entes cuyos principios no pueden ser de otra manera, y otra con
que contemplamos los que tienen esa posibilidad; porque correspondiéndose con objetos de distinto
género, las partes del alma que naturalmente se corresponden con cada uno son también de distinto
género, ya que es por cierta semejanza y parentesco con ellos por lo que los pueden conocer. Llamemos
a la primera, la científica y a la segunda, la calculativa, ya que deliberar y calcular son lo mismo, y nadie
delibera sobre lo que no puede ser de otra manera. De suerte que la calculativa es una parte de la
racional. Hemos de averiguar, por tanto, cuál es la mejor disposición de cada una de esas partes, pues
esa será la virtud de cada una, y la virtud será relativa a la obra propia de cada una.
II.- [La elección: razonamiento verdadero y deseo recto.]
2. Tres cosas son en el alma las que rigen la acción y la verdad: la sensación, el entendimiento y
el deseo. De ellas la sensación no es principio de acción alguna, y esto resulta claro por el hecho de que
los animales tienen sensación pero no participan de acción. Lo que en el pensamiento son la afirmación
y la negación, son en el deseo la persecución y la huida; de modo que, puesto que la virtud moral es
una disposición relativa a la elección y la elección es un deseo deliberado, el razonamiento tiene que ser
verdadero y el deseo recto para que la elección del alma sea buena, y tiene que ser lo mismo lo que la
razón diga y lo que el deseo persiga. Esta clase de entendimiento y de verdad es práctica. Del
entendimiento teorético y no práctico ni creador el bien y el mal son, respectivamente, la verdad y la
falsedad (pues en esto consiste la operación de todo lo intelectual), mientras que el
bien de la parte
intelectual pero práctica es la verdad que está de acuerdo con el deseo recto.
El principio de la acción –aquello de donde parte el movimiento, no el fin que persigue- es la
elección, y el de la elección el deseo y la elección orientada a un fin. Por eso ni sin entendimiento y
reflexión, ni sin la disposición moral hay elección. La reflexión de por sí no pone nada en movimiento,
sino la reflexión orientada a un fin y práctica; ésta, en efecto, gobierna incluso al entendimiento creador,
porque todo el que hace una cosa, la hace con vistas a algo, y la cosa hecha no es fin absolutamente
hablando (si bien es un fin relativo y de algo), sino la acción misma, porque es el hacer bien las cosas lo
que es fin, y eso es el objeto del deseo. Por eso la elección es o inteligencia deseosa o deseo inteligente,
y esta clase de principio es el hombre. Nada que haya ocurrido ya es objeto de elección, por ejemplo,
nadie elige que Troya haya sido saqueada; porque tampoco se delibera sobre lo pasada, sino sobre lo
futuro y posible, y lo pasado no puede no haber ocurrido; por eso dice Agatón:
“De esto sólo se ve privado hasta Dios: de poder hacer que no se haya producido lo que ya está
hecho”.
La operación de las dos partes intelectivas es, por consiguiente, la verdad; Por tanto las
disposiciones que más favorezcan en una y en otra la realización de la verdad, ésas serán las virtudes de
ambas.
VIRTUDES CARDINALES
Las virtudes cardinales son:
- La Prudencia
- La Justicia
- La Templanza
- La Fortaleza
Las virtudes cardinales en la antigüedad
En La República, Platón describe las cuatro virtudes cardinales como:
- Prudencia (calculativo) - véase el todo
- Fortaleza (enérgico) - presérvase el todo
- Templanza (apetitivo) - sirvése el todo
- Justicia (virtud fundante/preservante) - conócese a sí mismo
Platón define cómo un individuo a quién puede lograr estas virtudes: la prudencia viene del ejercicio de razón, la fortaleza de ejercer las emociones o el espíritu, la templanza de dejar que la razón anule los deseos, y desde estas la justicia viene, un estado en que cada elemento de la mente está de acuerdo con los otros.[2]
Platón describe la justicia como la virtud fundante y preservante porque sólo cuando alguien comprenda la justicia puede conseguir las otras tres virtudes, y cuando alguien posee todas las cuatro virtudes es la justicia que mantiene todos juntos.
También se encuentran formuladas en Cicerón, en su tratado De officiis (es decir, "Sobre las obligaciones") y por el emperador filósofo Marco Aurelio en sus Meditaciones. El Cristianismo añadió a estas virtudes las llamadas Virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.
Virtudes cardinales infusas
En teología católica las virtudes cardinales infusas son hábitos que disponen al entendimiento y a la voluntad para obrar según el juicio de la razón iluminada por la fe para que ésta escoja los medios más adecuados al fin sobrenatural del hombre.
Se diferencian de las virtudes teologales en que no tienen por objeto a Dios mismo sino el bien honesto. Dado que ordenan los actos en orden al fin sobrenatural, se distinguen también de sus correspondientes virtudes adquiridas.
Naturaleza
Royo Marín siguiendo a Tomás de Aquino hace una analogía que permite aclarar mejor su función:
La relación que dicen las virtudes morales a las teologales es, en el orden de la gracia, la misma que dicen, en el de la naturaleza, las virtudes adquiridas a los actos de la sindéresis y rectitud de la voluntad.[4]
Royo Marín, op. cit. pág. 135.
Para determinar su número, los teólogos moralistas suelen considerar los objetos honestos de la voluntad y luego agruparlas en cuatro principales: prudencia, fortaleza, justicia y templanza. Son llamadas también virtudes morales.
No son una especie de géneros de otras virtudes que serían sus «especies». Tienen sus objetos propios pero al mismo tiempo engloban a otras virtudes. Las demás virtudes se agrupan alrededor de las cardinales pero no son especies de ellas sino que al decir cardinales se subraya solo la influencia de unas en otras.
Su existencia fue negada por algunos famosos teólogos como Duns Scoto, Guillermo Durando y Gabriel Biel aunque otros de la categoría de Tomás de Aquino, Agustín de Hipona y Gregorio Magno admitían su existencia partiendo de algunos textos de la Sagrada Escritura.
Si amas la justicia, los frutos de la sabiduría son las virtudes, porque ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, las virtudes más provechosas para los hombres en la vida.
Sb 8, 7
Mostrar en nuestra fe virtud, en la virtud ciencia, en la ciencia templanza, en la templanza paciencia, en la paciencia piedad, en la piedad fraternidad y en la fraternidad caridad
VALORES
Se entiende por valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral. Recordemos que bien es aquello que mejora, perfecciona, completa.
El valor moral perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura, por ejemplo, pero esto no afecta directamente al ser hombre. Sin embargo vivir en la mentira, el hacer uso de la violencia o el cometer un fraude, degradan a la persona, empeoran al ser humano, lo deshumanizan. Por el contrario las acciones buenas, vivir la verdad, actuar con honestidad, el buscar la justicia, le perfeccionan.
El valor moral te lleva a construirte como hombre, a hacerte más humano.
Depende exclusivamente de la elección libre, el sujeto decide alcanzar dichos valores y esto sólo será posible basándose en esfuerzo y perseverancia. El hombre actúa como sujeto activo y no pasivo ante los valores morales, ya que se obtienen basándose en mérito.
Estos valores perfeccionan al hombre de tal manera que lo hacen más humano, por ejemplo, la justicia hace al hombre más noble, de mayor calidad como persona.
Para lograr comprender plenamente los valores morales debemos analizar la relación que éstos guardan con otro tipo de valores. Siendo el ser humano el punto de referencia para los valores, cabe ordenarlos de acuerdo con su capacidad para perfeccionar al hombre. Un valor cobrará mayor importancia en cuanto logre perfeccionar al hombre en un aspecto más íntimamente humano.
Los valores infrahumanos: Son aquellos que sí perfeccionan al hombre, pero en aspectos más inferiores, en aspectos que comparte con otros seres, con los animales, por ejemplo. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad, la salud.
Los valores humanos inframorales: Son aquellos valores que son exclusivos del hombre, ya no los alcanzan los animales, únicamente el hombre. Aquí encontramos valores como los económicos, la riqueza, el éxito, por ejemplo. La inteligencia y el conocimiento, el arte, el buen gusto. Y socialmente hablando, la prosperidad, el prestigio, la autoridad, etc.
Valores Instrumentales: Son comportamientos alternativos mediante los cuales conseguimos los fines deseados.
Valores Terminales: Son estados finales o metas en la vida que al individuo le gustaría conseguir a lo largo de su vida.
El valor y sus características
Cuando hablamos de valor, generalmente nos referimos a las cosas materiales, espirituales, instituciones, profesiones, derechos civiles, etc., que permiten al hombre realizarse de alguna manera.
El valor es, entonces, una propiedad de las cosas o de las personas. Todo lo que es, por el simple hecho de existir, vale. Un mismo objeto (persona o cosa) puede poseer varios tipos de valores, por ejemplo, un coche puede ser útil además de bello.
El valor es pues captado como un bien, ya que se le identifica con lo bueno, con lo perfecto o con lo valioso.
El mal es, entonces, la carencia o la ausencia de bien. Se llama mal al vacío, es decir, a lo que no existe. Por ejemplo, el agujero en el pantalón, es la falta o ausencia de tela.
Existen dos tipos de bienes; los útiles y los no útiles:
Un bien útil se busca porque proporciona otro bien, es el medio para llegar a un fin. Por ejemplo, si voy a comprar un coche para poder ir al trabajo (utilidad) busco un coche de buena marca, de buen precio, que me sirva para mi fin, ir al trabajo.
Un bien no útil, por el contrario, es el que se busca por sí mismo. Por ejemplo, las personas son bienes no útiles, porque valen por sí mismas, por el hecho de existir como seres humanos, tienen dignidad y no pueden ser usadas por los demás.
Los valores valen por sí mismos, se les conozca o no. Van más allá de las personas, es decir, trascienden, por lo que son y no por lo que se opine de ellos.
Todos los valores se refieren a las necesidades o aspiraciones humanas. Las personas buscamos satisfacer dichas necesidades.
Éstas se pueden clasificar de la siguiente manera:
Necesidades primarias: Son las necesidades fisiológicas que todo ser humano tiene que satisfacer, por ejemplo, el alimento, el vestido, la vivienda.
Necesidades de seguridad: Se refieren al temor a ser relegados por los demás.
Los valores físicos, como el afecto y la salud, así como los valores económicos, el poseer una existencia con un mínimo de confort, satisfacen en gran medida estas necesidades básicas.
Necesidades sociales: Es cuando un núcleo familiar ya no es suficiente para el desarrollo de la persona por lo que tendemos a formar nuevos grupos de pertenencia. Se busca ser digno
ante uno mismo y ser alguien ante los demás. Aquí encontramos valores como la fama, el poder, el prestigio, el amor y el afecto.
Necesidades de autorrealización: Se refieren a encontrar un sentido a la vida, trascender en una obra creativa, luchar por un ideal, como la verdad, la belleza o la bondad. Estas necesidades se satisfacen por medio del cultivo de la ciencia, el arte, la moral y la religión.
Las características de los valores son:
Independientes e inmutables: son lo que son y no cambian, por ejemplo: la justicia, la belleza, el amor.
Absolutos: son los que no están condicionados o atados a ningún hecho social, histórico, biológico o individual. Un ejemplo puede ser los valores como la verdad o la bondad.
Inagotables: no hay ni ha habido persona alguna que agote la nobleza, la sinceridad, la bondad,
el amor. Por ejemplo, un atleta siempre se preocupa por mejorar su marca.
Objetivos y verdaderos: los valores se dan en las personas o en las cosas, independientemente que se les conozca o no. Un valor objetivo siempre será obligatorio por ser universal (para todo ser humano) y necesario para todo hombre, por ejemplo, la sobre vivencia de la propia vida. Las valores tienen que ser descubiertos por el hombre y sólo así es como puede hacerlos parte de su personalidad.
Subjetivos: los valores tienen importancia al ser apreciados por la persona, su importancia es
sólo para ella, no para los demás. Cada cual los busca de acuerdo con sus intereses.
Objetivos: los valores son también objetivos porque se dan independientemente del conocimiento que se tenga de ellos. Sin embargo, la valoración es subjetiva, es decir, depende de las personas que lo juzgan. Por esta razón, muchas veces creemos que los valores cambian, cuando en realidad lo que sucede es que las personas somos quienes damos mayor o menor importancia a un determinado valor.
Los valores Morales
Como ya lo mencionamos son aquellos valores que perfeccionan al hombre en lo más íntimamente humano, haciéndolo más humano, con mayor calidad como persona.
Los valores morales surgen primordialmente en el individuo por influjo y en el seno de la familia, y son valores como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el trabajo, la responsabildad, etc.
Para que se dé esta transmisión de valores son de vital importancia la calidad de las relaciones con las personas significativas en su vida, sus padres, hermanos, parientes y posteriormente amigos y maestros. Es además indispensable el modelo y ejemplo que estas personas significativas muestren al niño, para que se dé una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Además es de suma importancia la comunicación de la familia. Cuando el niño ha alcanzado la edad escolar se hará participe de esta comunicación abierta, en la toma de decisiones y en aportaciones sobre asuntos familiares.
Posteriormente estos valores morales adquiridos en el seno de la familia ayudarán a insertarnos eficaz y fecundamente en la vida social. De este modo la familia contribuye a lanzar personas valiosas para el bien de la sociedad.
Recordemos que una persona valiosa, es una persona que posee valores interiores y que vive de acuerdo a ellos. Un hombre vale entonces, lo que valen sus valores y la manera en como los vive.
Ya en el ámbito social, la persona valiosa buscará ir más allá de "mi libertad", "mi comodidad o bienestar" y se traducirán estos valores en solidaridad, honestidad, libertad de otros, paz, etc.
La libertad: La libertad parece ser el bien más preciado que posee el hombre. Libertad de conciencia, para alcanzar una vida coherente y equilibrada desde el interior, libertad de expresión, para poder difundir nuestras ideas y promover el debate y la discusión abierta, libertad de reunión como garantía para asociarme con aquellos que comparten ideales y trabajar por los mismos, libertad para elegir responsable y pacíficamente a nuestros gobernantes.
La solidaridad: Surge cuando mi libertad, mi desarrollo y mi bienestar ya no son compatibles con las necesidades y desgracias de los demás. Ya no nos limitamos a compartir en el seno familiar, sino con los demás.
A escala internacional supone que nuestro país debe ser solidario con los países más necesitados del planeta, compartir no sólo en el ámbito económico, también en el educativo y cultural.
Compartir el conocimiento para combatir el analfabetismo y la incultura, para reducir enfermedades y epidemias, por ejemplo.
La paz : Es quizás prioridad esencial de nuestro mundo, un mundo que ha sufrido dos grandes guerras, con consecuencias devastadoras para los pueblos y las personas, un mundo que todavía se enfrenta a un sinnúmero de conflictos locales y regionales.
Una persona con altos valores morales promoverá el respeto al hombre, la cooperación y comprensión, una actitud abierta y de tolerancia, así como de servicio para el bienestar común
LAS TRES VIRTUDES TEOLOGALES
Sección primera
LAS VIRTUDES TEOLOGALES EN GENERAL
1. LAS TRES VIRTUDES TEOLOGALES, FUNDAMENTO
DE LA VIDA MORAL SOBRENATURAL
Para que la acción moral del hombre reciba un contenido y un valor sobrenaturales, no basta que la gracia eleve la substancia del alma; preciso es que también sus potencias se encuentren elevadas y equipadas sobrenaturalmente.
La moralidad cristiana no es otra cosa que la vida animada por la gracia santificante, la vida llevada conforme a la dignidad y energía que confiere la condición de hijos de Dios.
La gracia santificante
no es un capital muerto, sino una fuerza vital para llevar una vida deiforme. De ahí que en su séquito figuren necesariamente las tres virtudes teologales, por las que la gracia santificante se difunde, en cierto modo, desde la esencia del alma sobre sus potencias, para fundamentar la actividad vital.Por la fe, la inteligencia queda habilitada para ser órgano receptor de las riquezas de la verdad divina; por la esperanza, la voluntad, que ansía la felicidad, queda ordenada a la divina bienaventuranza, herencia propia de los hijos de Dios; por la caridad, la facultad de amar, que es también la facultad de apreciar y aceptar los valores, se hace apta para descansar en la unión amorosa con Dios, bien supremo; digno del amor absoluto, pero con un reposo y descanso que es principio de libre actividad.
No ha de creerse que la gracia santificante y las virtudes teologales estén simplemente yuxtapuestas ; están, al contrario, fundidas en una íntima unión vital. Sin las tres virtudes teologales, la gracia santificante, con todo y ser vida, sería incapaz de producir sus propios actos vitales; a su turno, las tres virtudes teologales sin la gracia santificante no significarían más que aptitudes para los actos de la vida sobrenatural, pero sin su misterioso principio productor. No es siquiera imaginable que pueda producirse el acto específicamente propio de los hijos de Dios, el de caridad, sin la gracia habitual. Es cierto que la fe y la esperanza pueden existir en el alma y traducirse en actos, aún estando ausente la gracia santificante y la caridad; pero en tal caso esas virtudes no son más que simples aptitudes para actos que suspiran por aquella vida sobrenatural de que están privados, actos que claman para que el alma obtenga la vida sobrenatural.
Son virtudes que claman por recibir la forma de que carecen (virtutes informes). Cuando la fe no se desborda en su ansia por su auténtico principio vital, entonces es, en estricto sentido, fides mortua, una fe muerta.
Lo mismo vale decir de la esperanza sobrenatural, cuando no siente la inquietud por la adquisición de la bienaventuranza, es decir, de la caridad.
Las tres virtudes teologales son virtudes en el sentido más alto, puesto que pertrechan y capacitan para actos que sin ellas fueran del todo imposibles.
Sin embargo, la gracia actual puede también habilitar para los actos singulares y pasajeros sobrenaturales que llevan a la justificación.
Son, en efecto, virtudes teologales, pues
1) Sólo Dios puede darlas; la única contribución positiva de que el hombre es capaz. consiste en preparar su alma para recibirlas.
2) Proporcionan la participación en los bienes propios y exclusivos de Dios; por ellas participa el hombre del tesoro de las verdades divinas naturalmente inasequibles, como también de la divina bienaventuranza y de la comunión con la divina caridad.
3) Dios mismo es el motivo y el fin (objeto material y formal) de las virtudes teologales. Dios es su fin u objeto material: la fe tiende a Dios, en cuanto Dios se conoce a sí mismo y en cuanto es veraz al comunicarle al hombre el tesoro de los misterios de su corazón; la esperanza tiende a Dios, en cuanto infinitamente dichoso y beatificante; la caridad descansa en Dios, en cuanto digno de un amor absoluto. Dios mismo es también el motivo (objeto formal) de las virtudes teologales: el motivo y fundamento de la fe es la veracidad de Dios; el de la esperanza, la bondad, omnipotencia y fidelidad de Dios, o con otras palabras, las prometidas riquezas de la divina caridad; el de la caridad, la suma bondad de Dios, digno de un amor absoluto.
La tríada de las virtudes teologales en la unidad de la gracia santificante es una imagen de la santísima Trinidad, de la única esencia en las tres personas. Las tres virtudes teologales corresponden también a tres facultades espirituales del hombre, a las de conocer, desear y amar. San Pablo señaló expresamente estas tres virtudes: "Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y la caridad" (1 Cor 13, 13). Con ello quiso decir: estas tres virtudes son "las condiciones esenciales v permanentes de nuestra vida cristiana". Las manifestaciones todas de la vida cristiana tienen que basarse en estas tres virtudes y amoldarse a ellas. (Otros pasajes en que también se habla de las tres virtudes teologales : Hebr 10, 22-24; Rom 5, 1-5; Gal 5, 5 ; Col 1 , 4 ; 1 Thes 1, 3 ; 5, 8, en este último se presentan como la armadura completa del soldado de Cristo.)
SAN AGUSTÍN considera las tres virtudes teologales como la suma de la moral cristiana (Enchiridion sive de fide, spe et caritate) .
Hablamos siempre de tres y sólo tres virtudes teologales ; y así dejamos intacto el problema de si la virtud de religión debe contarse entre las teologales, o más bien entre las morales. Los salmanticenses con muchos otros teólogos rehusan decididamente subordinarla a la virtud moral de justicia. Nosotros procuraremos mostrar que es una virtud que corresponde a lo que la sagrada Escritura nos enseña acerca de la "gloria Dei".
II. LAS VIRTUDES TEOLOGALES, FUNDAMENTO Y ESENCIA
DEL MISTERIOSO DIÁLOGO ENTRE DIOS Y EL HOMBRE
El fin principal de las virtudes teologales no es pertrechar al hombre para su cometido en este mundo — aunque le comuniquen brios poderosos para llevarlo a una altura insospechada —, sino para entablar el diálogo con Dios, diálogo que alcanzará su perfección en la eterna bienaventuranza.
Las virtudes teologales no han de mirarse como resultado del esfuerzo humano, sino como habilitación concedida gratuitamente al hombre por Dios para realizar los actos esenciales de su ser y condición de cristiano. Dichos actos no son los que van encaminados a mejorar el mundo o a perfeccionarse personalmente, sino los que se enderezan a unirse con Dios y a participar de su divina actividad.
Antes de que el hombre pronuncie ante Dios el sí de la fe, ya ha pronunciado Dios su sí a la participación del hombre (de este hombre concreto) en la divina verdad, que nuestra la riqueza de su amor y su bienaventuranza (a través de la revelación y la infusión gratuita de la virtud de la fe). Antes de que el hombre aspire a la beatitud sobrenatural por medio del acto de esperanza, ya Dios le ha tendido su mano paternal (por sus promesas y por la comunicación de la divina esperanza). Antes de que el hombre encuentre su descanso en el amor a Dios, ya Dios ha abrazado al hombre como a su hijo y lo ha unido consigo, comunicándole su divina caridad y su vida divina. El diálogo principia, pues, siempre en Dios, quien, por su gracia creadora, trabaja en el hombre para hacerlo capaz de una respuesta adecuada.
En la conversión del adulto se realiza esto primero por medio de las gracias actuales y transitorias que lo mueven a creer y esperar. En el bautismo de los niños, por el contrario, se infunden ya desde el principio las tres virtudes teologales, cuyos actos—que dan al hombre la capacidad de responder y amar a Dios — sólo más tarde vendrán a producirse.
Maravillosa sobre toda ponderación es esta reciprocidad del diálogo que principia en Dios y sigue por el hombre, en lo que respecta a la virtud y primer acto de caridad del convertido. El acto de divina caridad no se realiza antes de que el hombre haya respondido, por la fe y la esperanza, al amoroso llamamiento de Dios a través de la revelación y las divinas promesas. Dios mismo, impulsado por su amor, se llega hasta el hombre, haciéndolo apto para el acto de amor filial, porque este don no va jamás sin el dador mismo. Tan luego como formula el hombre el acto de caridad, se encuentra correspondido por Dios, el cual se une a él, en su divina intención, comunicándole al mismo tiempo con el primer acto de divina caridad, y en cierto modo como divina
respuesta, la virtud de la caridad. Y entonces todo cuanto de bueno quiere y obra el hombre agraciado de este modo, lo obra y quiere en virtud de esa misma divina cualidad, y como respuesta directa a la amorosa solicitación de Dios. que todo lo ha renovado y recreado.Lo primero que las virtudes teologales están destinadas a elevar y ennoblecer, no son las obras exteriores, sino los sentimientos y las palabras, puesto que es hacia Dios a lo que directamente se ordenan; en otros términos, el amor que Dios tiene al hombre y la respuesta que éste le da, tienden directamente a establecer entre Dios y el hombre un activo comercio de amor.
Pero como las virtudes teologales sorprenden al cristiano en su peregrinación por el mundo, impregnan también todas sus obras exteriores y toda su actuación en el mundo (o sea, su moralidad entera), dándoles el sentido dé una respuesta a Dios y de responsabilidad ante Él. Que es como decir que las obras exteriores pedidas por las virtudes morales, si se realizan estando en gracia de Dios, quedarán informadas y animadas por las virtudes teologales y entrarán en el diálogo religioso del hombre con Dios. Entendemos que hay deberes y virtudes morales siempre que el hombre tiene que volver su rostro y sus manos — su alma y su actividad — al mundo, a lo temporal, aun cuando se trate de un empeño religioso, cual el de imprimir el sello del culto al ambiente y a la sociedad humana : todo ello es actuación moral. Pues bien, por el dinamismo propio de las tres virtudes teologales, la zona de la actuación terrenal se transparenta de tal manera, que el hombre, aunque vuelto hacia el mundo, sigue siempre, en realidad, vuelto hacia Dios.
Basta que el hombre se resuelva de una vez a vivir bajo el impulso de las virtudes teologales, para que se eclipse la vida simplemente moral y se establezca la vida religiosovnoral, caracterizada por el "sí" de aceptación ante Dios de las responsabilidades morales, abrazadas entonces a impulsos de la divina caridad.
III. LAS VIRTUDES TEOLOGALES, FUENTE DE SECRETA
ENERGÍA PARA SEGUIR A CRISTO
Las virtudes teologales nos introducen en el diálogo con Dios, pero sólo gracias a Cristo y mediante Él. Cristo, eterna palabra del Padre, palabra de Dios dirigida a la humanidad, se convierte,
de hecho, en nuestra verdad, en nuestro maestro, sólo mediante la fe. La fe dirige nuestro oído interior hacia Cristo y nos lo hace recibir como a maestro, teniendo entendido que es Cristo quien nos comunica los tesoros de la verdad, encerrados en Dios.Mediante la esperanza, Cristo es el camino que nos lleva
a la bienaventuranza. Por su obra redentora, Cristo se nos ha revelado y ofrecido como camino a la bienaventuranza, por su gloriosa resurrección nos ha puesto ante los ojos el poder infinito de que dispone su amor redentor : he ahí las razones que fundamentan nuestra esperanza. Sí : nuestra esperanza 'y la íntima seguridad que nos comunica, estriba absolutamente en Cristo; Él es nuestro camino, Él es nuestra esperanza.Cristo es también nuestra vida, por la divina caridad que ha sido infundida en nuestros corazones (cf. Ioh 14, 6). Cristo Jesús nos patentiza la divina caridad con que nos anea el Padre ; Cristo Jesús nos envía el Espíritu Santo, que derrama en nuestras almas la divina caridad (Rom 5, 5) ; en fin, Cristo Jesús nos hace particioneros de su amor al Padre y del amor que el Padre le profesa a Él, y esto mediante el amoroso misterio de nuestra incorporación en Él.
Las virtudes teologales nos ponen en íntima relación con Cristo, nuestro maestro, redentor y amigo. Ellas nos habilitan internamente para seguirlo. Al concedérnoslas, Dios nos invita y obliga a seguir a Cristo, ya que éste es para nosotros la única fuente de esta vida divina. Vivir según las virtudes teologales no es otra cosa que seguir realmente a Cristo, escucharlo, esperar en Él, tributarle un amor obediente.
Acuerdos De Paz
Antecedentes del conflicto armado interno:
Con la firma del Acuerdo de paz, firme y duradera, entre el Gobierno de la República de Guatemala y la URNG (29 de diciembre de 1996) culminó el conflicto armado interno que enfrentó a los guatemaltecos con funestas consecuencias para el país tanto en daños a la infraestructura como en pérdida de valiosas vidas humanas y en violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos.
La situación de extrema pobreza que ha enfrentado la sociedad guatemalteca.
Los problemas derivados del analfabetismo, la falta de educación, el deficiente cuidado de la salud, carencia de viviendas, el grave problemas agrario, la exclusión y marginación de los indígenas, la fragmentación de la sociedad, etc.
La debilidad de las instituciones.
La insatisfacción de algunos oficiales contra el gobierno del general Idígoras Fuentes dio origen al enfrentamiento armado interno. Desde hace varios años la comandancia sostiene firmemente que la caótica situación que viene arrastrándose sin solución y un proceso de modernización violentamente interrumpido (1954) obligó a un grupo de guatemaltecos a levantarse en armas como defensa ante la imposibilidad de hacer cambios política y democráticamente.
El Estado respondió a este alzamiento con la contrainsurgencia, llegándose a la supermilitarización de la sociedad y a erogar ingentes cantidades de dinero para hacer frente a la insurgencia.
Esfuerzos para alcanzar la paz
Con la llegada al gobierno de Vinicio Cerezo (1986) los guatemaltecos tenían muchas esperanzas y entre ellas, el logro de la paz interna en el país. El 7 de agosto de 1987 se firmó el Acuerdo de Esquipulas II, y como consecuencia se creó la Comisión Nacional de Reconciliación, la cual tuvo dos grandes logros: 1. El Diálogo Nacional, que abrió espacios de participación a los sectores civiles, y 2. Propiciar el diálogo entre el Gobierno y la URNG.
A finales de 1989 se realiza una reunión preliminar de conversaciones entre el Gobierno y la URNG, con la cual se logró firmar el Acuerdo de Oslo en el que se determinó la finalidad de las negociaciones: solucionar la problemática nacional por medios pacíficos y poner fin al enfrentamiento armado interno.
A lo largo de 1990 se realizan una serie de reuniones entre la comandancia de la URNG y los diversos sectores del país. La Comisión Nacional de Reconciliación organizó las reuniones de El Escorial con los partidos políticos, la de Ottawa con el sector empresarial, la de Quito con el sector religioso, la de Metepec con los sectores populares y sindicales y de Atlixco con los sectores académicos, universitario, pequeña y mediana empresa.
El presidente Jorge Serrano Elías expuso su plan de paz (marzo de 1991) propiciando la organización de la primera reunión directa. Se firmó el Acuerdo de México (abril de 1991) en el que se dejó claro que a la desmovilización de la guerrilla debería preceder la suscripción de acuerdos políticos sobre temas sustantivos como son:
Democratización y derechos humanos
Fortalecimiento del poder civil y funciones del Ejército en una sociedad democrática
Identidad y derechos de los pueblos indígenas
Reformas constitucionales y régimen electoral
Aspectos socioeconómicos y situación agraria
Reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el enfrentamiento armado
Temas operativo-militares:
Bases para la incorporación de la URNG a la vida política del país
Arreglos para el definitivo cese al fuego
Cronograma de implementación
Cumplimiento y verificación de los acuerdo y firma del acuerdo definitivo de paz
Se firmó el Acuerdo Marco de Democratización para la búsqueda de la paz por medios políticos y se continuó con un proceso largo de reuniones y negociaciones (Querétaro, México, julio de 1991).
Durante el gobierno de Ramiro de León Carpio se reiniciaron las negociaciones en 1994 ya con la mediación de las Naciones Unidas y se suscribieron los acuerdos del Proceso de Paz que llegó a su culminación con la firmas del Acuerdo de paz firme y duradera.
Instancias y comisiones creadas para cumplir los Acuerdos de Paz
Comisión de Acompañamiento: participa y se involucra en el cumplimiento de los acuerdos de paz para lograr un proceso efectivo y la coordinación oportuna de los compromisos adquiridos.
Comisión de Apoyo Técnico al Congreso: mejora, moderniza y fortalece el Organismo Legislativo a la agenda de los acuerdos de paz.
Comisión Partidaria sobre derechos Relativos a la Tierra: estudia, diseña y propone los procedimientos y arreglos institucionales más adecuados para ejecutar los compromisos relativos a la situación de la problemática de las tierras de la comunidades indígenas.
Comisión Partidaria de Reforma Educativa: diseña una forma del sistema educativo, en la que deberá considerarse lo establecido en los acuerdos de paz.
Comisión Partidaria de Reforma y Participación: elabora y promueve propuestas de reformas constitucionales, legales o institucionales que faciliten, normen y garanticen la participación de los pueblos indígenas, en sus diferentes niveles, en el proceso de toma de decisiones.
Consejo Nacional de Desarrollo Agropecuario (Conadea): fortalece y amplía la participación de organizaciones campesinas, indígenas, de mujeres del campo, cooperativas, gremiales de productores y ONG's, como principal mecanismo de consulta, coordinación y participación social en la toma de decisiones para el desarrollo rural.
Comisión para la Definición de los Lugares Sagrados: define los lugares sagrados y el régimen de su preservación en el contexto de lo establecido en la Constitución, el acuerdo gubernativo de creación y los acuerdos de paz.
Otras comisiones creadas y que finalizaron su gestión en 1998 son:
Comisión de Fortalecimiento de la Justicia
Comisión de Reforma Electoral
Comisión de Oficialización de los Idiomas Indígenas
Comisión para el Esclarecimiento Histórico
DECLARACION DE LOS DERECHOS HUMANOS
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo texto completo figura en las páginas siguientes. Tras este acto histórico, la Asamblea pidió a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera "distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios".
PREÁMBULO
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y
Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;
LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.
Profe:
Este que le escribo es un sencillo agradecimiento, ya que la verdad, a mi persona la clase de Ética fue de mucha importancia, logre aprender muchas cosas, en general éticas sobre todo.
Espero y pueda leer esto.
GRACIAS PROFE.
ATT.
ALLAN VILLANUEVA
6PCC
EL ARTE DE NEUTRALIZAR
LA MANIPULACIÓN
Por la ley todos somos celosos de nuestra libertad celebramos vivir en una sociedad democrática y nos sobresaltamos cuando una circunstancia parece poner en riesgo nuestra capacidad de orientar la vida libremente. La manipulación puede afectar a todos los aspectos de nuestra vida incluso los más íntimos.
Esta persona no sabía lo que era la manipulación que recursos pone en juego para seducir a las gentes y someterlas a los propios criterios, pero adivinaba que había sido objeto de un grave engaño.
Ciertamente en la manipulación hay una forma de engaño pero es tan sutil que no resulta fácil delatarlo a tiempo si se carece de la debida preparación. Con toda decisión hemos de conquistar nuestra libertad día a día frente a quienes intentan arteramente dominarnos en forma ilusionándonos mentalmente la que es llamada manipulación.
Qué significa manipular?
Manipular equivale a manejar de por sí solo los objetos son manejables como por ejemplo un bolígrafo puedo utilizarlo para mis fines cuidarlo canjearlo desecharlo estoy en mi derecho ya que es objeto pero a una persona no se le puede hacer eso como si fuera un objeto con el fin de dominarlos fácilmente.
Esta reducción ilegitima de las personas y a objetos es la meta del sadismo ser sádico no significa ser cruel como se piensa tratar a una persona de tal manera que es la rebaja de condición ya que también se le llama crueldad o a través de la ternura erótica.
Quién manipula?
Es el que quiere vencernos sin convencernos sin persuadirnos con razones el manipulador no tiene inteligencia no respeta nuestra libertad actúa astutamente con nuestros centros de decisiones con el fin de arrastrarnos para las decisiones que uno tome le favorezcan a él para sus propósitos al que el tipo de arrastre tiene otro nombre el cual se denomina seducción o fascinación.
La manipulación comercial va unida con frecuencia a otra más peligrosa todavía, la manipulación ideológica, que impone ideas y actitudes.
Para qué se manipula?
La manipulación es en general a la voluntad de dominar a persona s y grupos en algún aspecto de la vida y dirigir su conducta la manipulación es comercial cuando quieren convertimos en clientes con un simple objetivo de adquirirnos un determinado producto no lo venden y tal vez esta en mal estado o no sirve porque le hace falta algo.
Cómo se manipula
El que manipula no la tiene fácil en una democracia quiere dominar al pueblo y debe de hacerlo de forma dolosa para que el pueblo no lo advierta ya que en las dictaduras se promete eficacia aun de las libertades aunque sean con mermas de la eficacia.
Ese medio es el lenguaje. El lenguaje es el mayor don que posee el hombre, pero el más arriesgado.
Libertad – Censura
El término censura se halla actualmente muy desprestigiado por ser considerado como opuesto al término talismán libertad.
La práctica de la manipulación altera la salud espiritual de personas y grupos. No hay más defensa fiable que una buena preparación por parte del ciudadano. Tal preparación abarca tres puntos básicos.
· Estar alerta
· Pensar con rigor
· Vivir creativamente
ANÁLISIS DE PROVERBIOS
DE LA PALABRA DE DIOS
· Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, no rechaces las advertencias de tu madre.
El hijo obediente debe sujetarse a los principios que le han inculcado sus padres, los hijos tienen que ser siempre obedientes, el hijo debe estar sujeto a las disposiciones de su hogar.
· Porque Llave da la sabiduría, de su boca salen el saber y la verdad.
Nuestro padre celestial le da la sabiduría al hombre para sujetarse a las leyes de Dios. Los 10 mandamientos es la clara ley a la que debemos enfocarnos todos los seres humanos enfocados por él. De la boca siempre debe de salir el conocimiento y la honestidad.
· Feliz el mortal que encontró la sabiduría, el hombre que obtuvo la inteligencia
La sabiduría vale más que el dinero, para el hombre la sabiduría es el tesoro más grande que Dios nos regaló.
· Hijos míos, escuchen la enseñanza de un padre, estén atentos para conocer la verdad.
Los hijos deben acatar las enseñanzas de sus padres, deben estar atentos para conocer la verdad, sobre nuestro Sr. Jesucristo.
· Hijo mío, pon atención a mi sabiduría, oye bien mis palabras de advertencia todos los.
Los seres humanos debemos tener un momento de atención a la palabra que nuestro señor dejo.
· Flojo, anda a ver a la hormiga, mira cómo se mueve y se hace sabia.
Las hormigas nos enseñan el aprendizaje sobre el trabajo digno y honrado, el cual el hombre debe tomar como ejemplo.
· No se condena al ladrón hambriento que roba para llenar su estómago.
Dios perdona y se apiada hasta del maligno, siempre y cuando sea por una causa justa y decente.
· Mío es el buen sentido, y mío es el saber práctico, mía la inteligencia y también el poder.
Dentro de nuestra alma Dios concede el sentido para ser prácticos, inteligentes y con un grado de poder confiar y tener fé en el siempre.
· No reprendas al burlón, te ganarías un enemigo más, corrige al sabio
Hay personas que no valen la pena ponerle atención a los comentarios incoherentes, es mejor corregir al sabio.
· Los tesoros mal adquiridos no se aprovechan, una vida honrada en cambio libra de la muerte.
Eso quiere decir, las personas que atesoran bienes de forma corrupta, y no lo saben disfrutar, tienen una vida inconclusa, llena de miedo, de inseguridad en si mismo y en los que lo rodea.
· Hoy la arrogancia, mañana la vergüenza: la sabiduría vive con los modestos.
Las personas que viven arrogantes, aparentando muchas veces lo que no son, tratan de humillar a sus semejantes, más no saben que la vergüenza los rodeará más la sabiduría se les apartará, porque Dios está con los modestos.
· El que acepta que lo corrigan, ama el saber: el que aborrece la repención es un tonto.
Cuando a uno le llaman la atención por cualquier motivo, ya sea bueno o malo, debe aceptar el consejo, máxime si es de sus padres o de alguna persona sabia, el que no acepta sus errores queda como un tonto.
· El rico paga el rescate que lo salva, pero el pobre no se siente amenazado.
eso quiere decir que los ricos no tienen una vida tranquila, ya que tienen que pagar seguridad, no son libres de pasear o andar sin la misma, aunque viviendo modestamente tiene más alegría en su vivir, ya que Dios nos dejo al libre albedrio.
· La sabiduría construye la casa, la estupidez la destruyes con tus propias manos.
El hombre inteligente atesora y construye su casa con mucho sacrificio, más la estupidez destruirá con sus propios manos.
· Una respuesta amable calma la furia, una palabra hiriente hace que aumente la cólera.
El tono de una respuesta desagradable, molesta a cualquier persona más si se dice con sutileza es menos doloroso.
· El hombre propone, pero Llave dispone.
En el plan de Dios, está ya el destino de lo que será la vida de una persona, más el hombre comete errores disponiendo sin pedirle a nuestro padre celestial su guía.
· Cada uno considera buenos, los caminos que cada uno haya tomado, pero Llave pesa los corazones.
Cada persona considera que el camino que tomo, es el del bien, sin embargo en este mundo existe mucha hipocresía, por lo que Dios mira sus corazones.
· No envidies a los malvados, no busques su compañía.
A los malvados hay que ignorarlos, porque siempre serán ignorados, ya que su estupidez los lleva al fracaso y uno debe buscar personas que le transmitan buenos ideales, valores, costumbres, etc.
· Un hombre respetado es mejor que grandes riquezas: ser estimado es mejor que el oro y la plata.
Una persona se gana el cariño y el respeto de las personas a través de la buena forma en conducirse en la vida, ya que hasta sirve de ejemplo a una futura generación, siendo considerada su amistad como un gran tesoro.
· Si estas a la mesa, con un noble, mira bien lo que hay ante de ti.
Debemos de saber conducirnos, ante todo con mucho respeto y dándole gracias a Dios siempre, por los alimentos que consumimos diariamente y más aun cuando somos invitados ante un noble, ser observador, ser agradecido y saber comportarse en dicho momento.
EL SÉPTIMO MANDAMIENTO
NO ROBARÁS
Este mandamient prohibe quitar, retener, estropear o destrozar lo ajeno contra la voluntad razonable de su dueño.
Contraer deudas sabiendo que no se podrá pagar, es un pecado.
Este mandamiento prohíbe también el fraude: robar con apariencias robar con apariencias legales, con astucia, falsificaciones, mentiras, hipocresias, billetes falsos, ficciones de marcas, etc.
Tan ladrón es el atacador con arma, como el de guante blanco aprovechándose de las situaciones. Puede haber robos que la justicia humana no pueda castigar, pero no dejará Dios sin castigo.
"Lo robado hay que devolverlo" quien se hace complice del robo ya está pecando.
Quienes pudiendo no cumplen su deber de restituir, no tienen ni verdadera contrición del pecado cometido ni el propósito firme de enmienda, necesarios para la válida absolución sacramental.
Quien se halle en absoluta imposibilidad de restituir, que procure hacer el bien al damnificado y orar por él.
También peca contra este mandamiento el que en alguna manera coopera al robo, ya sea mandando, aconsejando, alabando, ayudando, encubriendo o consintiendo, pudiendo y debiendo impedirlo.
EL OCTAVO MANDAMIENTO
NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRÁS
Este mandamiento manda no mentir, ni contar los defectos del prójimo sin necesidad, ni calumniarlo, ni pensar mal de él sin fundamento, ni descrubir secretos sin razón suficiente que lo justifique.
También prohíbe manifestar cosas ocultas que sabemos bajo secreto.
No se puede revelar, sin causa grave, algo de lo que tenemos conocimiento que se refiera a la vida de otra persona.
Investigar la vida íntima de una persona sin autorización o consentimiento.
Es lícito revelar un secreto
Leer cartas no dirigidas a nosotros es pecado grave.
Murmurar es difundir defectos del prójimo en su ausencia.
La calumnia es quitar la fama al prójimo atribuyéndole pecados o defectos que no tiene, o faltas que no ha cometido.
La mentira debe evitarse porque es pecado.
La corrección fraterna es una de las expresiones más importantes de la caridad.
- Jesucristo dijo: "No juzguéis y no seréis juzgados"
EL NOVENO MANDAMIENTO
NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS
Este mandamiento se refiere a los pecados internos contra la castidad: pensamiento y deseos.
-Jesucristo dice: "El que mira a una mujer deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su corazón".
La pornografía es de los mayores pecados que se refieren a esto, ya que se difunden en casi todos los medios de comunicación que existen.
Es claro que para que haya pecado en este mandamiento, como en cualquier otro, es necesario desear o recrearse voluntariamente en lo que está prohibido hacer.
Para vencer los malos pensamientos que importunan, lo mejor es despreciarlos y distraerse con otra cosa.
Contra este mandamiento son pecado grave los malos pensamientos y deseos si se han consentido complaciéndose en ellos voluntariamente.
EL DÉCIMO MANDAMIENTO
NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS
Este mandamiento está contenido en el séptimo. Pero insiste en que también se puede pecar deseando tomar lo ajeno. Prohíbe la codicia.
No dejes que la amargura de corazón corroa de tu alma. Esfuérzate por mejorar tu situación y satisfacer tus necesidades, pero sin amargura. Dios lo quiere y la iglesia "como madre tuya" es la primera que lo procura, enseñando a todos lo que el trabajador se merece.
La CODICIA es la idolatría del dinero, es un deseo de poseer sin límietes que lleva a la explotación del prójimo, o a no compartir los bienes con los necesitados.
Tan perjudicial es una carencia como un exceso.
La iglesia tiene sus razones cuando enseña una ascética de lucha y de vencimiento propio. Esta superación del hombre sobre sí mismo, aunque exige esfuerzo y sacrificio, llena también de satisfacciones la vida.
La felicidad no depende de lo que nos pasa, sino de cómo la percibimos. La fecilidad está en disfrutar de lo que tenemos, y no en desear lo que no podemos tener.
ÉTICA A NICÓMACO
LIBRO IV
Capítulo I
De la liberalidad y escaseza
En el primer capítulo propone en qué materia se emplea y consiste la liberalidad y los extremos suyos viciosos, que es en la comunicación de los proprios intereses, y pone las diferencias que hay entre el verdaderamente liberal y el pródigo, y declara por qué se dice el pródigo perdido.
De aquí adelante tratemos de la liberalidad, la cual parece ser una medianía en cosa de lo que toca al dinero y intereses. Porque no alabamos a un hombre de liberal porque haya hecho ilustres cosas en la guerra, ni tampoco por las cosas en que el varón templado se ejercita, ni menos por tratarse bien en las cosas tocantes a la judicatura, sino por el dar o recebir de los dineros, y más por el dar que por el recebir.
Mas el que da a quien no debría, o no por causa de lo honesto, sino por otra alguna causa, no es liberal, sino que se dirá ser algún otro, ni tampoco el que da con rostro triste, porque precia más el dinero que no la obra honesta, lo cual no es hecho de hombre liberal. Ni tampoco recebirá de quien no debe recebir, porque eso no es de hombre que tiene en poco el dinero. Tampoco será importuno en el pedir, porque mostrarse fácil en el ser remunerado, no es de hombre que a otros hace bien. Pero recebirá de donde debe, que es de sus proprias posesiones: y esto no como cosa honesta, sino como cosa necesaria para tener que dar.
Entiéndese esta liberalidad en cada uno según su posibilidad, porque no consiste lo liberal en la muchedumbre de lo que se da, sino en el hábito del que lo da, el cual da según es la facultad; de do se colige que bien puede acontecer que el que menos dé, sea más liberal, si lo da teniendo menos. Aquéllos, pues, parecen ser más liberales, que no ganaron ellos la hacienda, sino que la heredaron, porque éstos no saben qué cosa es necesidad; y en fin, cada uno ama lo que él mismo ha hecho, como los padres a sus hijos y los poetas a sus versos.
Con razón, pues, se dice la avaricia contraria de la liberalidad, pues es mayor mal que la prodigalidad, y más son los que pecan en ella, que no en la prodigalidad que habemos dicho. De la liberalidad, pues, y de los vicios que le son contrarios, basta lo que está dicho.
Capítulo II
De la magnificencia y poquedad de ánimo
Junto con la liberalidad puso Aristóteles la magnificencia y la magnanimidad o grandeza de ánimo, y otras algunas particulares virtudes. Por esto, concluida ya la disputa de la liberalidad, trata en el segundo capítulo de la magnificencia, y muestra en qué géneros de obras consiste, y en qué difiere de la liberalidad, que es en la cantidad y calidad de las cosas en que la una y la otra se ejercitan.
Parece, pues, que es anexo a esta materia el tratar también de la magnificencia. Porque también ésta parece ser una virtud, que consiste en el tratar y emplear de los dineros. Aunque no se emplea en todos los ejercicios del dinero como la liberalidad, sino en los gastos solamente, y en éstos excede a la liberalidad en la grandeza. Porque la magnificencia, como claramente su nombre nos lo muestra, es un conveniente gasto en la grandeza o cantidad. Pero la grandeza nota cierto respeto. Porque no es un mismo gasto el del capitán de una galera que el de toda la armada. En esto, pues, consiste lo conveniente, refiriéndolo al mismo: en ver en qué se gasta y acerca de qué.
Es, pues, el magnífico muy semejante al hombre docto y entendido, porque puede entender lo que le está bien hacer y gastar largo con mucha discreción. Porque el hábito (como ya dijimos al principio) consiste en los ejercicios y en aquellas cosas cuyo hábito es, y los gastos del varón magnífico han de ser largos y discretamente hechos; y del mismo jaez han de ser las obras en que los hobiere de emplear. Porque desta manera será el gasto grande y para la tal obra conveniente.
Porque en estas cosas consiste lo más del varón magnífico, como es la grandeza de la cosa. Consistiendo, pues, en semejantes cosas la liberalidad, con un mismo gasto hará la obra más magnífica y ilustre. Porque no es toda una la calidad de la obra que la de alguna posesión: que la posesión es lo que es digno de mayor precio y valor, como el oro; pero la obra lo que es cosa grande y muy ilustre.
Pero el que en esto excede y es vano, excede en el gastar no decentemente como ya también está dicho, porque gasta largo en cosas que quieren poco gasto, y neciamente y sin orden muere por mostrarse magnífico y ilustre, como el que a los que habían de comer a escote les da una comida como en bodas, o el que a los que representan comedias les da los aparejos, aderezándoles los tablados con paños de púrpura, como hacen los de Megara, y todo esto no lo hace por ninguna cosa honesta, sino por mostrar sus riquezas y pretendiendo que por ellas le han de preciar mucho, y donde había de gastar largo, gasta cortamente, y donde bastaba gastar poco, gasta sin medida. Pero el hombre apocado y de poco ánimo en toda cosa es corto, y, de que ha gastado mucho, por una poquedad pierde y destruye la obra ilustre. Y si algo ha de hacer, no mira sino cómo la hará a menos costa, y todo lo hace llorando duelos y pareciéndole que aún gasta más de lo que debría.
Son, pues, semejantes hábitos de ánimo viciosos, pero los que los tienen, no por eso son infames, pues ni a los circunvecinos son perjudiciales, ni tampoco son muy deshonestos.
Capítulo III
De la grandeza y bajeza de ánimo
En los dos capítulos pasados ha tratado de las dos virtudes, que consisten en lo que toca a los proprios intereses, que son la liberalidad y la magnificencia. En este tercero trata de la virtud que consiste en otro bien, que es la honra, la cual se llama magnanimidad o grandeza de ánimo, y declara quién es el que se ha de llamar magnánimo, y quién soberbio y fanfarrón, y en qué difieren el uno del otro, y los dos del hombre de bajos pensamientos. Aunque esta materia es algo ajena de nuestra cristiana religión, la cual se funda en humildad y caridad y desprecio de sí mismo. Pero éste escribió conforme a lo que el mundo trata: nosotros habemos de obrar como gente que de veras desprecia el mundo por el cielo.
La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes. Declaremos, pues, primero en qué género de cosas está puesta, y importa poco que tratemos de la misma magnanimidad o del que la tiene y es magnánimo. Aquél, pues, parece hombre magnánimo, que se juzga por merecedor de cosas grandes, y lo es, porque el que no siéndolo se tiene por tal, es muy gran necio, y conforme a la virtud ninguno puede ser necio, ni falto de juicio. El que habemos dicho, pues, es el magnánimo. Mas el que poco merece y él mismo se lo conoce, es varón discreto, mas magnánimo no es, porque la magnanimidad consiste en la grandeza; de la misma manera que la hermosura en el cuerpo grande.
Pero el, varón magnánimo, si digno es de las mayores y más graves cosas, será el mejor de todos, porque el que es mejor siempre es merecedor de lo mayor, y el más perfeto de las cosas más graves. Conviene, pues, en realidad de verdad, que el varón magnánimo sea hombre de bien, y aun parece que se requiere que en cada género de virtud sea muy perfeto, ni cuadra en ninguna manera al varón magnánimo huir por temor de los peligros, ni hacer agravio a nadie. Porque ¿a qué fin ha de hacer cosas feas el que todo lo tiene en poco?
Capítulo IV
La virtud que consiste en el desear de la honra y no tiene nombre proprio
Así como dijo Aristóteles que diferían la magnificencia y la liberalidad en emplearse en cosas de más o menos quilate, así también la magnanimidad difiere de otra virtud, que consiste en el apetecer de las honras menores, y no tiene nombre proprio, aunque parece la podríamos llamar modestia. Declara, pues, cómo ésta tiene también su exceso y su defecto.
Parece que en estoque ala honra toca, hay (como ya está dicho arriba) cierta virtud, que parece mucho a la magnanimidad, de la misma manera que la liberalidad a la magnificencia. Porque ambas estas se apartan de lo más grave, y en lo mediano y menor nos disponen de manera que como debemos nos tratemos. Pues así como en el dar y recebir de los dineros hay medianía, exceso y defecto, de la misma manera lo hay en lo que toca al deseo y apetito de la honra, la cual se puede desear más de lo que conviene, y también menos, y de la misma manera de donde conviene y como conviene.
Porque al hombre. ambicioso vituperamos comúnmente como a hombre que apetece la honra más de lo que debría, o de las cosas de que no debría, y al negligente en ello también lo reprendemos, porque ni aun por las buenas cosas huelga que lo honren. Otras veces acaece que alabamos al que apetece la honra como a hombre varonil y aficionado a lo bueno; y también al que por esto no se le da mucho solemos decir que es hombre moderado y discreto, como ya está dicho en lo pasado. Manifiestamente, pues, se vee que pues ser uno aficionado a esto se dice de diferentes maneras, no siempre atribuimos a un mismo fin el ser uno aficionado a la honra, sino que lo alabamos cuando es más aficionado a ello que la vulgar gente.
Capítulo V
De la mansedumbre y cólera
Dijo en el tercer libro que había otras virtudes de menos quilate, y no tan principales; déstas, pues, trata en lo que resta deste libro, dejando para el quinto lo que toca a la justicia. Y en este capítulo disputa de la mansedumbre y de sus extremos, que son cólera y simplicidad, y demuestra cuándo y cuánto se puede enojar un hombre virtuoso, y por qué tales causas, de manera que dejarlo de hacer sería vicio.
La mansedumbre es una medianía en lo que toca a los enojos. Y como el medio no tiene proprio nombre, ni aun casi los extremos, atribuimos la mansedumbre al medio, aunque más declina al defecto, que tampoco tiene nombre. Pero el exceso en esto podríase decir ira o alteración, pues la pasión dél es la ira. Pero las cosas que la causan son muchas y diversas. Aquel, pues, que en lo que debe, y con quien debe, y también como debe, y cuando debe, y tanto espacio de tiempo cuanto debe, se enoja, es alabado. Tal hombre como éste será el manso, si la mansedumbre es cosa que se alaba.
Capítulo VI
De la virtud que consiste en las conversaciones y en el común vivir, y no tiene nombre propio, y de sus contrarios
Entre aquellas virtudes que no tienen nombre proprio puso Aristóteles, en el tercer libro, la virtud que se atraviesa en el tratar llanamente con los amigos, de manera que ni nos tengan por terribles de condición, que es de hombres importunos, ni tampoco por lisonjeros, que es de hombres apocados, sino tales que mostremos el pecho abierto y sin doblez. Désta, pues, trata en este capítulo, y declara cómo habemos de tener en ella el medio, y en qué difiere de la otra virtud que llamamos amistad.
Pero en las conversaciones y común trato de la vida, y en la comunicación de las palabras y negocios, hay algunos que se quieren mostrar tan aplacibles, que por dar contento alaban todas las cosas y en nada contradicen; antes les parece que conviene mostrarse dulces en su trato con quienquiera. Otros, al revés déstos, que a todo quieren contradecir, ni tienen cuenta ninguna si en algo dan pena, llámanse insufribles y amigos de contiendas. Cosa, pues, es cierta y manifiesta, que tales condiciones cuales aquí habemos dicho, son dignas de reprensión, y la medianía entre ellas, digna de alabanza, conforme a la cual admitiremos lo que conviene y como conviene, y de la misma manera también lo refutaremos.
Capítulo VII
De los que dicen verdad y de los que mienten en palabras o en obras o en disimulación
Lo del capítulo pasado tocaba al aprobar o reprobar las cosas de los amigos, o cualesquier otras personas en las conversaciones. Pero lo que en éste se trata, toca al decir verdad o blasonar, o disimular en las cosas proprias. En las cuales, la verdad llana y clara es de alabar; y el jactarse de fanfarrones, y el hablar con disimulación sintiendo uno y quiriendo dar a entender otro, de hombres fingidos y doblados.
Casi en lo mismo consiste la medianía de la arrogancia o fanfarronería, la cual tampoco tiene nombre. Cuya materia es muy provechosa. Porque mejor entenderemos lo que a las costumbres toca, si cada una por sí la consideramos. Ya, pues, estamos persuadidos que las virtudes son medianías y en todas ellas hallamos ser desta manera. También habemos tratado de los que en el contrato de la vida conversan pretendiendo dar contento o pesadumbre.
Capítulo VIII
De los cortesanos en su trato, y de sus contrarios
Cómo entre todos los animales sólo el hombre ama la compañía, y es conversable con los de su mismo género; sucede de aquí que tenga su modo de recreación en la conversación cuanto a lo que toca al decir y hablar gracias y donaires, del cual exceder o faltar en ello es reputado por vicio. Desto, pues, trata en este lugar, y declara hasta cuánto y cómo le está bien a un bueno tratar donaires y gracias, y qué exceso o defecto puede haber en ello.
Pero pues hay en la vida algunos ratos ociosos, y en ellos conversaciones de gracias y donaires, parece que en esta parte, para bien conversar, se requiere entender qué cosas se han de tratar y cómo, y de la misma manera qué es lo que se ha de escuchar. Porque hay mucha diferencia de unas cosas a otras y de unas personas a otras, cuanto lo que toca al decir y al escuchar. Cosa es, pues, cierta y manifiesta, que en esto hay también su exceso y su defecto de la medianía. Aquéllos, pues, que en el decir gracias exceden, parecen truhanes y hombres insufribles y que toman gran deleite con el decir gracias, y que tienen más cuenta con el dar que reír que con el decoro, y con no dar pena a la persona de quien dicen. Pero los que ni ellos dicen gracias ningunas, ni huelgan, antes se desabren con los que las dicen, parecen hombres toscos y groseros.
Capítulo IX
De la vergüenza
Concluye con el cuarto libro Aristóteles tratando de la vergüenza; disputa si es virtud o no, y declara ser perturbación de ánimo, que procede de algún hecho o dicho no honesto, y qué edad es propria de la vergüenza y por qué.
De la vergüenza no habemos de tratar como de cosa que es alguna especie de virtud, porque más parece perturbación o alteración que hábito, pues la difinen ser temor de alguna afrenta, y se termina casi de la misma manera que el temor de las terribles cosas. Porque se paran colorados los que de vergüenza se corren, y los que temen la muerte se paran amarillos. Lo uno, pues, y lo otro parece cosa corporal, lo cual, más parece cosa de alteración que no de hábito o costumbre. Esta alteración o afecto no cuadra bien a toda edad, sino a la juventud y edad tierna. Porque los de edad semejante parece que han de ser vergonzosos, porque como se dejan regir por sus afectos, hierran muchas cosas, y la vergüenza esles como un freno. Y entre los mancebos alabamos a los que son vergonzosos, pero al viejo nadie lo alaba como a hombre vergonzoso, porque se pretende que no ha de hacer cosa de las por que suelen los hombres avergonzarse, pues la vergüenza no cuadra al hombre de bien, pues es efecto de cosas ruines, las cuales el bueno no las hace.
La Eutanasia
INTEGRANTES:
Allan Villanueva
Luis Maeda
Herbert de León
Rony Guerra
Descargar diapositiva de la Eutanasia
http://allanvillaparafrasis.blogspot.es/img/Eutanasia.pps
NOTA: La diapositiva fue hecha en Office 2007, pero blogspot.es no admite archivos de ese tipo por lo que tuvimos que realizar la conversión, por lo que rogamos su comprensión en caso de que no salgan algunas animaciones o transiciones.
ÁNALISIS ÉTICO
Estafa del BANCAFÉ
La estafa de del Banco del Café (BANCAFÉ) y que también hundió al Grupo Financiero del País (BANCO UNO Y CUSCATLÁN) demuestra la poca ética de los socios de ésta entidad financiera; como los principales sospechosos y demandados están: Eduardo González, Ingo Haberland, Maya de Haberland, Eduardo González, Celeste Soto, Ariel Camargo, Juan Carlos Maldonado, Juan Vico y Juan Eladio Campos.
El Ministerio Público (MP) descubrió que unos Q280 millones salieron de cuentas del banco y llegaron a empresas de directivos de la entidad. Ese monto se suma a los US$65 millones descubiertos por la firma Pricewaterhouse Coopers (PWC) que podrían haberse lavado en inversiones en cuentas vinculadas a los directivos.
Un fiscal del MP aseguró que han detectado casos de traslados a empresas vinculadas a altos ejecutivos y accionistas. También explicó que para operar en el país y captar dinero crearon una empresa denominada Valores e Inversiones del País (Vipasa), cuyas siglas son iguales a las de la offshore (banca fuera de plaza) instaurada en Islas Caimán y que fue el eje de la red de lavado en el extranjero.
De esa cuenta, Vipasa Guatemala captaba dinero y también lo trasladaba a la offshore Vipasa Caimán, para distribuir luego los fondos a compañías relacionadas con ejecutivos y accionistas. El fiscal afirmó que en Vipasa Guatemala unas 56 personas fueron estafadas con Q250 millones.
Todo esto nos deja claro que existió una gran falta de ética y moral de estos socios, y nos dejan claro su falta de principios ya que fueron capaces de robar millones de dólares a gente inocente que guardaba sus capitales en dicha entidad.
Eso me hace recordar un dicho que dice "El que más tiene, más quiere" porque estos personas, si se pueden llamar personas ya tenían dinero pero claro está para muchas personas siempre gana la ambición y en este caso no fue la excepción.
"300"
“300” es el relato de la feroz batalla de Termópilas en la cual el Rey Leónidas (Gerard Butler) y “300” espartanos, pelearon a muerte contra Jerjes, y su masivo ejército persa. El valor y el sacrificio de los espartanos al enfrentar la insuperable situación, inspiró a toda Grecia a unirse contra el enemigo persa, delineando así el perfil para la futura democracia.
La película “300” se inspira en el trabajo de Frank Miller, creador de “Sin City”. “300” es una aventura épica sobre pasión, coraje, libertad y sacrificio, representados en los guerreros espartanos, los cuales pelearon una de las más grandes batallas de la historia. La película fue co-escrita y dirigida por Zack Snyder (“Dawn of the Dead”). En ella, el excelente libro de cómics de Miller, cobra vida, combinando filmación con actores y fondos virtuales, creando así una imagen fiel a su visión personal de este histórico relato.
Misteriosos. Feroces. Formidables. La civilización de Esparta era una de las más enigmáticas de la historia. Sus hombres eran guerreros perfectos, adiestrados para nunca batirse en retirada y nunca rendirse. -“Los espartanos son un misterio para todo el mundo”- dice Frank Miller, quien escribió el cómic “300”, en el cual se inspiró la película. “Tal vez sean uno de los pocos pueblos que tenían una cultura guerrera, absolutamente dedicada a pelear. Estos soldados tenían un claro código de honor, y de ahí derivaba la clase heroica sin igual que los identificaba, algo no visto con mucha frecuencia”. A eso el co-escritor Zack Snyder agrega: -“Los espartanos vivían para pelear. Les encantaba”- dice él –“Peleaban como si fueran uno solo. Se unían para formar una falange, en la cual cada hombre se protegía con su escudo, el cual a la vez protegía en parte al hombre de al lado. Ver esta formación es intimidante e increíble, y así debe haberlo sido inclusive para las masas de guerreros persas. Aunque los espartanos se encontraran en condiciones desventajosas y en minoría con respecto a su enemigo, siempre estaban dispuestos a morir por su libertad. Para ellos, esa era una muerte hermosa. Se definían a sí mismos a través del sacrificio y de la libertad”.
La primera vez que Frank Miller escuchó nombrar a los guerreros espartanos, fue cuando niño, al ver la película “The 300 Spartans”. Sobre ello él recuerda: -“Me conmovió y me inspiró a la vez, porque me enseñó que los héroes no necesariamente son las personas que reciben una medalla al final de la historia. Los héroes son la gente que hace lo que está bien, por el hecho de que está bien, aunque el precio de ello sea su vida. A través de los años, siempre quise tener la oportunidad de volver a contar esta historia, porque es la mejor que jamás escuché. Al convertirme en dibujante de cómics, se me dio la oportunidad justa para hacerlo”.
Para ilustrar “300”, Miller hizo un resumen de su gran investigación, para la cual viajó hasta el mismísimo rocoso entorno de Termópilas. Con su estilo personal – el cual se vió ya en los legendarios cómics de “Sin City” y “The Dark Knight Returns”, llevó la historia de “300” al papel. Dotó a los personajes con el uniforme espartano - el cual entre uniforme y armas, podía llegar a alcanzar la mitad del peso de un hombre - y lo redujo a sus mínimos componentes y símbolos. Para dar dinamismo a la histórica batalla de las Termópilas, que ocurrió en el año 480 antes de Cristo, utilizó elementos anteriores y posteriores al enfrentamiento entre Jerjes y los Griegos.
EL BUEN PASTOR
Se que es culpa mía pero no puedo evitarlo, como buen humano que soy, lleno de defectos, tropiezo de nuevo en la misma piedra una y otra vez, quizás con la esperanza de que no sea así en la siguiente ocasión, el caso es que no puedo evitar pensar que los buenos actores, están predestinados a ser buenos directores, o al menos a hacer buenas películas, pues de nuevo el guijarro me hizo tropezar con el señor Robert De Niro, como director, incluso en lo personal también me llega a decepcionar, ya que pienso que se tiene que tener cierta predisposición para realizar una película como esta.
Sinceramente no se por donde empezar, se me ocurren muchas cosas que decir, casi tantas como le son necesarias al realizador americano para poder explicar los vaivenes continuos de la obra hablando en cuanto a su cronología se refiere, si a esto se le añade que el protagonista Edward Wilson pasa por delante de la cámara sin pena ni gloria, con una caracterización impropia, en la que nos dan ganas de pedirle cual es el secreto de su eterna juventud, ya que llega un momento en que nos da la sensación de que su propio hijo va a llegar a sobrepasarle en edad, e incluso a su madre Margaret Rusell a la que le dejan un papel más bien poco significativo, y que me da en la nariz que lo que se pretendía de ella era que apareciera en los títulos de crédito y poco más.
De Niro pretende justificarnos el papel de algunos de los empleados del gobierno estadounidense, y más en concreto del de los que trabajan en la famosa CIA, y de cómo realmente se forjó esta agencia, pretende demostrarnos los sacrificios personales que hicieron por su patria, sacrificios personales, pero sinceramente no llega a tocarnos la fibra con este tema, porque de alguna manera no consigue crear un vínculo de sentimientos entre los personajes y se me antoja que todo ello por culpa de la floja expresividad e interpretación del protagonista, que no llega a transmitir en absoluto.
En resumen nos ponemos ante una película con un metraje excesivo, rozando las 3 horas de proyección, intentando dar una razón al gran defecto americano de guiar los designios de las vidas del resto de habitantes del planeta, pretendiendo justificar esa fútil excusa en la que siempre se parapetan para decir que nos protegen de la amenaza continua, cuando no es una es otra. Por eso se nos hace un film decepcionante, uno más de la reciente historia de EEUU que arroja poca luz, incluso que pretende desvelar los defectos propios pero que lo hace de refilón sin mojarse, de una forma totalmente maniquea.
Como anécdota destacar la obsesión que el protagonista tiene por las mujeres con audífono, de alguna manera podría antojársenos como una manera más de fetichismo sexual, quien sabe, estos americanos y encima de la CIA.
PASIÓN DE CRISTO
Esta película es una vívida narración de las últimas doce horas de la vida de Jesucristo y que pretende reflejar como pasaron realmente los hechos de la pasión, muerte y Crucifixión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Si ustedes deciden ver finalmente esta película, ustedes van a ver los sufrimientos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en la Cruz del Calvario de la forma mas cruda y realista que jamás nunca hayan visto en otras películas que hayan visto sobre la Historia de Jesús de Nazareth.
Alrededor del año 30 después de Cristo, en la provincia romana de Palestina, un carpintero judío llamado Jesús de Nazareth comienza a enseñar públicamente y a anunciar la llegada del "reino de Dios" en el Futuro. Durante siglos, el pueblo judío había esperado la aparición del prometido libertador conocido como el Mesías un personaje enviado por Dios que les devolvería la independencia al Pueblo Judío, y les liberaría por tanto a la patria sagrada de la opresión de los romanos y de todo mal y sufrimiento. En las mentes de muchos judíos, Jesús parecía ser el Mesías.
Rodeado de un grupo central de doce discípulos, Jesús comienza a atraer a una multitud masiva de seguidores de los pueblos de Galilea y Judea, quienes le alabarán como su Mesías y su rey. Al mismo tiempo, Jesús tenía también muchos enemigos en Jerusalén. El Sanedrín, el consejo de gobierno compuesto por los sacerdotes judíos y los fariseos mas influyentes, conspira para condenar a Jesús a muerte. La excusa de los religiosos judíos es acusar a Jesús de ser un Falso Profeta, de cometer el pecado de blasfemia por asegurar (Jesús) que es el Hijo de Dios.
Con la ayuda de Judas Iscariote, un miembro del círculo íntimo de Jesús, el Sanedrín logra arrestar a Jesús, entregándole a las autoridades seculares romanas acusándole sin fundamento de traición contra Roma. Aunque Jesús les explica que su reino es celestial y espiritual, su reino no es de este mundo, el procurador romano Poncio Pilatos, preocupado por la posibilidad de un motín popular, ordena expulsar a Jesús de la ciudad y que le crucifiquen como a un vulgar criminal.
Pero Poncio Pilatos decide, en un gesto de quitarse la responsabilidad moral de la muerte de un inocente, puesto que sabe que Jesús es inocente de los hechos que se le imputan, decide que sea parte del pueblo judío representado por una multitud quien decida a quien ejecutar entre dos detenidos, pues es la costumbre judía de liberar a un preso durante la Pascua Judía.
Cuando Pilatos pide a la multitud a quien quieren que sea liberado, si Jesús o el revolucionario Barrabás, la mayor parte de la gente elige al Revolucionario en vez de elegir que se salve a Jesucristo, aunque también hay parte de la multitud que no esta de acuerdo con que se ejecute a Jesús de Nazareth. Entonces Poncio Pilatos hace uno de los gestos mas importantes de la Historia, se lava las manos, para quitarse la responsabilidad moral de la ejecución de un inocente en su conciencia.
NATURALEZA DE LA VIRTUD ÉTICA
“Es necesario que, desde los años tiernos, los jóvenes sean educados de tal modo que puedan gozar del placer en lo que merece gozarlo y entristecerse con lo que merece entristecerse”.
Platón
§ Nosotros desde jóvenes debemos gozar con medida y aprender a aceptar los triunfos y las derrotas que se nos presenten.
“Es más difícil contener el placer que contener la ira; y de lo que es más difícil uno puede siempre adquirir un arte y una virtud”.
Heráclito
§ Tenemos que abstenernos cuando se presenten tentaciones, pero es mucho más dificultoso adquirir una virtud o aprender cualquier cosa.
“Poco, para el que se inicia en los ejercicios corporales, mucho. Así, entonces, todo conocedor evita el exceso y el defecto y busca el termino medio y lo prefiere”.
Milón
§ Las personas no aceptan sus defectos, buscan siempre sus cualidades y piensan en su perfección.
“Mantén alejada la nave de este oleaje y de esta espuma”.
Calipso
§ Esto quiere decir que hay que alejarse de las malas compañías y buscar el camino del bien.
“A aquel a quién yo encuentre huyendo de la batalla no le quedará esperanza de escapar a los perros”.
Héctor
§ En ese tiempo si algunos de los soldados traicionaba al batallón, eran condenados con la muerte.
“Que la valentía consistía en una ciencia”.
Sócrates
§ La valentía es un todo por lo que esta considerado como una ciencia, debido a la importancia de la misma.
“Infundió vigor a su ánimo, despertó su ardor y coraje, exhalando fiero, vigor por sus narices y le hirvió la sangre”.
Homero
§ El coraje también se toma como valentía, ya que el coraje hace que el valiente tome la iniciativa.
Aristóteles… La Idea en el Mundo
“Mostró que este mundo sin fronteras del espíritu pensante utilice siempre tres elementos fundamentales y sencillos: el concepto, el juicio, y el raciocinio”.
Aristóteles
§ El concepto, el juicio y el racionamiento es algo fundamental para que el hombre pensante sobresalga en este mundo.
“Descubre que el concepto se puede reducir a ciertos tipos, a las llamadas categorías”.
Aristóteles
§ Las categorías se refiere a la anunciación que utiliza el ser humano para hablar.
“En la formación de las ideas interviene una potencia espiritual, llamada intelecto agente”.
Aristóteles
§ Nuestro intelecto es algo propio, que nos ayuda a la formación de las ideas.
“Un puro pensamiento, idea, lo que más tarde le llamaría universal”.
Aristóteles
§ El pensamiento y las ideas le ha permitido al hombre crear cosas increíbles y hermosas, como algunos lo piensan… el universo.
“La substancia singular es algo primero, pero no lo primero en todo”.
Aristóteles
§ Lo singular es algo primordial y principal, pero no necesario.
“La forma es uno de los más importantes principios del ser”.
Aristóteles
§ Todo procede desde los principios del ser, ya que constantemente se producen formas.
“El fin es aquello por lo cual sucede algo”.
Aristóteles
§ Todas las cosas obtendrán un fin y siempre trataremos que sea positivo en cualquier circunstancia.
MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
“Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20,12)
“Honra a tu padre y a tu madre; así prolongarás tu vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar”.
Santa Biblia (Ex 20,12)
§ Tenemos la obligación de cuidar de nuestros padres, y obedecerles siempre.
“Dios está conmigo; quien me obedece, obedece a Dios”.
Faraón
§ Este faraón se creía Dios, pero hacía creerle a sus seguidores que no para evitar problemas.
“Nombrarás rey tuyo a uno de tus hermanos… que no se alce orgulloso sobre sus hermanos… ni acumule plata y oro”.
Santa Biblia (Dt 17,15-20)
§ No hay que menospreciar a un hermano por lo que vale, ni muchos menos por lo que tiene, en otras palabras no hay que negarlo jamás.
“La amistad hasta la muerte es el amor más grande”.
Jesús
§ La amistad es el valor más grande que Jesús pudo habernos enseñado, y esto demuestra el amor que nos tuvo.
“Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿cuántas veces lo tendré que perdonar?, ¿siete veces? Jesús le contestó: Siete veces no, setenta veces siete, es decir: siempre”.
Jesús
§ El perdón es un gran valor, y cuando se trata de perdonar a los más amados se tiene que perdonar setenta veces siete, dice Jesús o sea, el número perfecto 777, siempre.
TEMA 1
El Origen de la Ética
ü Tan pronto se reunieron, el conflicto fue inevitable y el estado de la naturaleza fue entonces "Una guerra de todos contra todos”.
Hobbes
En esa época las personas eran ignorantes, por lo cual peleaban sin razón alguna debido a que no conocían les leyes de la naturaleza.
ü De hecho no habían sido hostiles unos con otros antes de chocar entre sí.
Rousseau
Las sociedades primitivas en ese entonces no lucharon hasta saber quienes eran sus enemigos.
ü La caída del hombre, que ha generado esa imperfección de nuestra naturaleza.
Génesis - Santa Biblia
Desde que el hombre pecó se ha distorsionado el mundo entero.
ü El proceso evolutivo es una pirámide que existe con la finalidad de crear en su vértice al “Hombre”.
Midgley, J.B. Lamarck
La evolución del hombre es un conjunto de fases que determinan el futuro del hombre, como ser humano.
ü Dios debió de haber añadido el alma a cuerpos primates incipientes por intervención milagrosa durante el curso de la evolución.
A.R. Wallace
Esta hipótesis no se puede demostrar, ya que no sabemos si los primates (en ese entonces) poseían alma; de haberla tenido habrían sido más semejantes al hombre.
ü Cuanto más nos relacionamos con los animales más los queremos, al constatar lo mucho que cuidan de sus crías.
Kant
Nosotros los humanos sentimos esa conexión, porque ellos tienen ese instinto maternal al igual que nosotros, despiertan sentimientos parecidos a los nuestros.
ü Los seres humanos se parecen mucho a sus familiares más próximos.
Konner
Las personas poseen características genéticas similares por lo que sus descendientes heredaran las cualidades de su parentesco.
ü Los sesgos restrictivos tienen que corregirse sistemáticamente y gradualmente con corregidos, mediante el reconocimiento de obligaciones más amplias a medida que se desarrolla la moralidad humana.
Singer
Las situaciones conflictivas tienen que corregirse por medio de enseñanzas estrictas y así desarrollar la moralidad de las personas.

Tema 2
Los Mandamientos de la Ley de Dios
ü La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma.
La Sagrada Escritura
Los mandamientos son perfectos por consiguiente si los cumplimos al pie de la Sagrada Escritura nuestra alma estará en paz.
ü Hemos ido robando a Dios espacio en la familia, en la escuela, en la prensa, en la radio, en la TV. Nos hemos empeñado en echarle de la economía, de la política, de la legislación, de la cultura. Empezamos arrinconándole, y acabamos por no tener ningún sitio para Él. Y así nos van las cosas.
Avelino de Luis
Más se cansa el hombre de pecar, que Dios de perdonar el siempre tendrá las puertas abiertas para sus creyentes, aunque no le dediquemos tiempo a Él.
ü Sin Dios, el hombre terminó yendo contra sí mismo, porque no es capaz de construir un orden social adecuadamente respetuoso a los derechos fundamentales de la persona y de la convivencia civil.
Papa Juan Pablo II
Al no creer en Dios los hombres siempre buscaron conflictos internos entre ellos mismos, ya que no encontraban la paz fundamental de su pueblo.
ü Una moral no es nada si no es religiosa.
Edmundo Scherer
Lo moral siempre va de la mano con la fé, porque tiene fines religiosos.
ü Si Dios no existe, todo está permitido.
Dostoiesk
Dios es nuestro Padre Celestial por lo que todos los creyentes obedecemos sus leyes divinas, al contrario los no creyentes no les importa pecar en su libertinaje.
ü Cada uno obrará según sus gustos.
Benezech
Cada persona es dueño de sus actos por lo cual cada quien eligirá su destino.
ü Es falso decir que en la vida deciden las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.
Ortega y Gasset
Nuestro carácter es que el nos guía y conduce durante nuestra vida, por lo que si no cambiamos éste, será muy complicado cambiar el rumbo de nuestro futuro.
ü Lo que nos hace libres no es el no querer aceptar lo que sea superior a nosotros, sino el acatar de buena gana lo que está por encima de nosotros.
Goethe
Si nosotros realizamos lo que está establecido seremos personas libres.
ü No creer en Dios no significa no creer en nada; significa creer en todo.
Chersterton
Si no se tiene a Dios como tema central en nuestras vidas, somos conducidos fácilmente a ideas erróneas e insignificantes.
